Motul y McLaren trasladan tecnología de F1 a lubricantes para vehículos de calle

Lo que aprendemos en la competición siempre encuentra la forma de llegar a nuestros clientes
La filosofía de Motul sobre cómo la innovación en las pistas se transfiere a los automóviles de producción.

Desde las curvas cerradas de Mónaco hasta las carreteras de Bogotá y Medellín, la alianza entre Motul y McLaren ilustra una verdad duradera del ingenio humano: los límites extremos de la competición siempre han sido el crisol donde se forjan las soluciones cotidianas. Lo que comenzó con un problema técnico en una caja de cambios en 2014 se ha convertido en una filosofía de innovación que transfiere conocimiento desde los monoplazas de Fórmula 1 hacia los vehículos que millones de personas conducen cada día. En esta cadena silenciosa entre la pista y la calle, la tecnología no solo mejora el rendimiento, sino que también promete mayor durabilidad y sostenibilidad para el usuario común.

  • Cada cambio de marcha en Mónaco —hasta 4.200 por carrera— somete los engranajes a presiones extremas que desafían los límites físicos de los materiales, exigiendo lubricantes de precisión casi quirúrgica.
  • La incorporación de sistemas híbridos en los monoplazas añade torque instantáneo e impredecible, elevando aún más el listón técnico que Motul debe superar para proteger la transmisión del McLaren MCL40.
  • Motul responde accediendo a los datos de rendimiento en tiempo real del equipo y replicando esas condiciones extremas en laboratorio, convirtiendo cada carrera en un experimento científico controlado.
  • La tecnología destilada en la competición ya fluye hacia productos comerciales diseñados para durar 120.000 kilómetros, con Colombia como mercado pionero en la adopción del aceite base re-refinado N-Gen.
  • Con un nuevo hipercoche de resistencia en desarrollo para 2027 y una presencia creciente en Latinoamérica, Motul y McLaren apuntan a que la innovación de la pista redefina la lubricación de producción a escala global.

Fue en 2014, durante una carrera del campeonato mundial de resistencia, cuando Motul resolvió un problema mecánico del equipo McLaren con un lubricante específicamente formulado. Esa solución puntual abrió una relación que años después convertiría a la compañía francesa en proveedor oficial de fluidos para la transmisión y el diferencial del McLaren MCL40 en la Fórmula 1. Para Motul, el deporte motor siempre ha funcionado como un laboratorio viviente: las tecnologías se prueban bajo condiciones extremas antes de llegar a los automóviles de millones de personas.

Diseñar un aceite para la caja de cambios secuencial de ocho velocidades de un monoplaza exige una precisión casi quirúrgica. En el circuito de Mónaco, la transmisión puede ejecutar entre 3.900 y 4.200 cambios de marcha a lo largo de una carrera, sometiendo los engranajes a presiones que requieren una película protectora capaz de actuar sin comprometer la entrega de potencia. Julian Plet, director de I+D de Motul, explica que la compañía accede a los datos de rendimiento del McLaren y replica esas condiciones en laboratorio para garantizar que el lubricante funcione de manera óptima en cualquier circunstancia.

La llegada de los sistemas híbridos añadió una nueva capa de complejidad: el torque instantáneo del motor eléctrico somete la transmisión a esfuerzos adicionales considerables. Sin embargo, Plet asegura que gran parte del conocimiento adquirido en este proceso se trasladará a futuros productos de calle, donde Motul busca lubricantes que duren 120.000 kilómetros gracias a tecnologías descubiertas en competición.

Esa transferencia ya es tangible en Colombia, donde la compañía ha crecido en el segmento de automóviles y ha sido pionera en la adopción del aceite base re-refinado N-Gen, un producto que encarna los principios de economía circular. Con equipos activos en Bogotá y Medellín, Motul demuestra que la credibilidad técnica construida en las pistas puede convertirse en soluciones comerciales sostenibles. Mirando hacia 2027, con un nuevo hipercoche de resistencia en desarrollo y más iniciativas en el horizonte, la alianza con McLaren se perfila como una plataforma de innovación que podría transformar la lubricación de vehículos de producción en todo el mundo.

Cuando Motul comenzó a trabajar con McLaren en las categorías de resistencia hace más de una década, nadie imaginaba que un problema técnico en una caja de cambios terminaría redefiniendo cómo la compañía francesa pensaría sobre la innovación. Fue en 2014, durante una carrera del campeonato mundial de resistencia, cuando el equipo británico enfrentó una dificultad mecánica que Motul logró resolver con un lubricante específicamente formulado. Esa solución inicial abrió una puerta que, años después, llevaría a la compañía a convertirse en proveedor oficial de fluidos para la transmisión y el diferencial del McLaren MCL40 en la Fórmula 1.

La filosofía que sostiene esta alianza es tan antigua como la propia Motul: el deporte motor funciona como un laboratorio viviente donde las tecnologías se prueban bajo las condiciones más extremas antes de llegar a los automóviles que conducen millones de personas en las carreteras. Julian Plet, director de Investigación y Desarrollo de Motul, explica que esta estrategia ha posicionado a la compañía como referente global en lubricación avanzada. No es casualidad que Motul tenga presencia destacada en la Fórmula 1, MotoGP, el campeonato mundial de Superbike, las 24 Horas de Le Mans y múltiples campeonatos de rally y motocross. Cada una de estas disciplinas representa un banco de pruebas donde los productos deben demostrar su valor bajo presión extrema.

Diseñar un aceite para la caja de cambios secuencial de ocho velocidades de un monoplaza de Fórmula 1 es un ejercicio de precisión casi quirúrgica. Los ingenieros deben considerar el peso exacto de la transmisión, la configuración de sus componentes internos y la cantidad precisa de lubricante que circula en su interior. El objetivo es claro pero exigente: minimizar la fricción, mejorar la eficiencia general y extraer cada fracción de rendimiento disponible. En la Fórmula 1 moderna, esto significa trabajar con aleaciones metálicas especialmente desarrolladas, tolerancias extremadamente precisas y soluciones de ingeniería de complejidad extraordinaria. Los lubricantes deben soportar cargas, temperaturas y velocidades que desafían los límites de lo que los materiales pueden resistir.

Para entender la magnitud de estas exigencias, basta observar lo que ocurre en el circuito de Mónaco. En ese trazado sinuoso, un piloto realiza entre 50 y 55 cambios de marcha por cada vuelta completada. A lo largo de las 78 vueltas de una carrera típica, la transmisión puede ejecutar entre 3.900 y 4.200 cambios de marcha, dependiendo del estilo de conducción y de las condiciones de la competencia. Cada uno de esos cambios somete a los engranajes a presiones enormes que requieren un agente de extrema presión capaz de formar una película protectora en la superficie sin comprometer la entrega de potencia. Plet señala que Motul tiene acceso a los datos de rendimiento del McLaren y puede replicar completamente estas condiciones en el laboratorio, asegurando que el lubricante funcione de manera óptima bajo cualquier circunstancia.

Las regulaciones actuales de la Fórmula 1 han añadido una capa adicional de complejidad. Con la incorporación de sistemas de gestión de energía en las unidades de potencia híbridas, la activación del sistema eléctrico genera una entrega de torque instantánea que somete a la transmisión y sus engranajes a esfuerzos adicionales de magnitud considerable. Estos nuevos requerimientos han representado un desafío importante para el desarrollo de los fluidos destinados al McLaren, pero Plet asegura que gran parte del conocimiento adquirido durante este proceso terminará trasladándose a futuros productos para automóviles de calle. La filosofía de Motul es que lo que se aprende en la competición siempre encuentra la forma de llegar a los clientes.

Esta transferencia de tecnología no es teórica. Motul busca que sus lubricantes para vehículos de producción duren 120.000 kilómetros y funcionen sin interrupciones gracias a la implementación de tecnologías y productos químicos descubiertos en el entorno de la competición. En Colombia, donde Motul ha construido una presencia fuerte en el mercado de motocicletas, la compañía ha comenzado a crecer significativamente en el segmento de lubricantes para automóviles. El país ha sido pionero en la adopción del aceite base N-Gen, un producto re-refinado que demuestra los principios de economía circular que Motul promueve. Con equipos en Bogotá y Medellín trabajando activamente en este frente, la compañía está demostrando que la credibilidad técnica construida en las pistas puede traducirse en soluciones comerciales viables y sostenibles.

Mirando hacia adelante, Plet considera que la colaboración con McLaren en la Fórmula 1 representa mucho más que un acuerdo técnico convencional. Es una plataforma para impulsar nuevos proyectos e innovaciones que trascienden el automovilismo de competición. Motul acaba de presentar un nuevo hipercoche para el campeonato mundial de resistencia que se desarrollará para 2027, y hay más iniciativas en el horizonte. McLaren es uno de los equipos más emblemáticos del paddock y constantemente busca nuevas formas de innovar. Para Motul, esta alianza refuerza su presencia en la máxima categoría del automovilismo y abre la puerta a futuras aplicaciones tecnológicas que, con el tiempo, podrían transformar la manera en que se lubrican los vehículos de producción en todo el mundo.

Creo que fue en 2014, cuando McLaren tenía autos GT3 en el WEC y tenían un problema técnico en ese momento y pudimos encontrar una solución con un lubricante
— Julian Plet, director de Investigación y Desarrollo de Motul
Lo que aprendemos en la competición siempre encuentra la forma de llegar a nuestros clientes
— Filosofía de Motul según Julian Plet
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué una compañía de lubricantes necesita estar en la Fórmula 1? ¿No es simplemente marketing?

Model

No es solo marketing. La Fórmula 1 es el único lugar donde puedes probar un producto bajo condiciones que ningún laboratorio puede replicar completamente. Un cambio de marcha en Mónaco, 4.000 veces en una carrera, con presiones que romperían un lubricante ordinario. Si funciona allí, sabes que funciona.

Inventor

Pero esos monoplazas son máquinas únicas. ¿Cómo se traslada eso a un auto que compra una persona en Bogotá?

Model

El conocimiento es lo que se traslada, no la fórmula exacta. Aprendes qué aditivos funcionan bajo presión extrema, cómo proteger los engranajes sin perder eficiencia, cómo hacer que un lubricante dure más. Eso lo aplicas a un aceite que debe durar 120.000 kilómetros en un auto normal.

Inventor

¿Entonces McLaren y Motul comparten información libremente?

Model

Bajo estrictas normas de confidencialidad, sí. Pero hay un intercambio constante de datos técnicos. McLaren tiene algunos de los mejores ingenieros del mundo. Motul tiene décadas de experiencia en lubricación. Juntos desarrollan algo que ninguno podría lograr solo.

Inventor

¿Qué hace que un lubricante de F1 sea diferente de uno comercial?

Model

La viscosidad optimizada, principalmente. En F1 necesitas reducir pérdidas mecánicas para liberar caballos de potencia adicionales. En un auto de calle necesitas durabilidad y protección. Pero los principios son los mismos: minimizar fricción, proteger bajo presión.

Inventor

¿Por qué Motul eligió McLaren y no otro equipo?

Model

Porque ya trabajaban juntos desde 2014 en otras categorías. Había confianza, había una relación colaborativa. Y McLaren es uno de los equipos más innovadores del paddock. Eso alinea con los valores de Motul.

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