EE.UU. lanzó 59 modelos de IA de alto nivel en 2025, China 35, pero Europa solo 2, revelando un abismo tecnológico que amenaza su autonomía estratégica. La UE concentra apenas el 5% de la capacidad de cómputo global para IA, creando vulnerabilidad a presiones geopolíticas de Washington o Pekín sobre acceso a tecnología crítica.