En los laboratorios del consorcio europeo FOREST, investigadores han logrado lo que la industria manufacturera lleva décadas buscando: materiales que pesan menos sin ceder en resistencia ni seguridad. Combinando fibra de carbono reciclada con materias primas de origen biológico, los nuevos compuestos reducen el peso de vehículos, aviones y autobuses entre un 30 y un 35%, mientras los procesos de fabricación se vuelven más rápidos, más baratos y menos intensivos en energía. Es un avance que no solo promete transformar la movilidad, sino que replantea la relación entre industria, sostenibilidad