Caterham es una de solo 13 personas en la historia que ha alcanzado los 117 años, viviendo en una residencia en Surrey tras una vida de independencia. Nació en 1909, antes de la Primera Guerra Mundial y 17 años antes que la reina Isabel II, y aprendió a conducir a los 67 años.
Ethel Caterham, la persona más anciana del mundo, cumple 117 años con independencia
Escucho lo que dicen y luego hago lo que quiero
¿Qué significa realmente que alguien haya vivido 117 años? ¿Es solo suerte genética?
Es más que eso. Caterham vivió en una época en que las mujeres tenían opciones muy limitadas, y ella eligió expandir las suyas constantemente. Eso requiere algo más que genes.
Pero ella dice que nunca discute con nadie. ¿Eso no suena como conformismo?
No, porque luego aclara que escucha y después hace lo que quiere. Es una forma de evitar el conflicto sin ceder el control. Hay una diferencia importante.
¿Por qué aprender a conducir a los 67 años es tan significativo?
Porque en 1976, una mujer de esa edad conduciendo era inusual. Muestra que ella no aceptaba las límites que la sociedad le imponía basándose en su edad o género.
¿Crees que su longevidad es replicable? ¿Podría alguien seguir su fórmula?
Parcialmente. La moderación y la independencia son accesibles. Pero vivir 117 años requiere también circunstancias, acceso a cuidados, y sí, algo de suerte biológica que no todos tenemos.
¿Qué nos dice el hecho de que solo 13 personas en la historia hayan llegado a los 117?
Que es un umbral casi imposible. No es como llegar a los 100, que es cada vez más común. A los 117, estás en un territorio donde casi nadie ha estado. Eso hace que su vida sea un documento raro.
Le Pouls
- Ethel Caterham, nacida en 1909, es una de solo 13 personas en la historia que ha alcanzado los 117 años
- Aprendió a conducir a los 67 años y manejó hasta los 97
- Viajó sola a la India británica a los 18 años para trabajar como niñera
- Vive en una residencia en Surrey, a las afueras de Londres
Caterham es una de solo 13 personas en la historia que ha alcanzado los 117 años, viviendo en una residencia en Surrey tras una vida de independencia. Nació en 1909, antes de la Primera Guerra Mundial y 17 años antes que la reina Isabel II, y aprendió a conducir a los 67 años.
La británica Ethel Caterham celebra su 117 cumpleaños como la persona más anciana del mundo, atribuyendo su longevidad a su espíritu independiente y su filosofía de no discutir con nadie pero hacer lo que desea.
Ethel Caterham cumple 117 años este viernes en una residencia de ancianos en Surrey, a las afueras de Londres, un hito que la sitúa entre las apenas 13 personas en toda la historia documentada que han llegado a esa edad. La británica, nacida en 1909 en el pueblo de Shipton Bellinger en el sur de Inglaterra, ya contaba 17 años cuando nació la reina Isabel II, la monarca más longeva del Reino Unido. Su vida ha sido marcada por una independencia que ella misma considera el secreto de su extraordinaria longevidad.
Ethel May Collins —su nombre de soltera— creció en una época de grandes cambios. A los 18 años tomó una decisión que muchas mujeres de su generación no se habrían atrevido a tomar: viajó sola en barco a la India británica para trabajar como niñera. Cuando regresó, se casó con Norman Caterham, un oficial del ejército, y tuvo dos hijas con él. Pero la muerte de su marido no la llevó a una vida de dependencia o reclusión. A los 67 años aprendió a conducir, algo inusual para una mujer de su edad en ese momento, y continuó manejando hasta los 97 años.
Ahora, desde su residencia en Surrey, Caterham reflexiona sobre lo que cree ha sido la clave de su longevidad. "He disfrutado de todo en la vida, pero con moderación", comenta con motivo de su cumpleaños. Su filosofía es simple pero deliberada: nunca discute con nadie, escucha lo que otros tienen que decir, y luego hace exactamente lo que considera correcto. Esta combinación de apertura hacia los demás y firmeza en sus propias decisiones parece haber sido el hilo conductor de una existencia que ha atravesado dos guerras mundiales, la era de la aviación comercial, y la revolución digital.
Su logro se sitúa en un contexto extraordinario. Entre las 13 personas que han alcanzado los 117 años se encuentra María Branyas, quien murió hace dos años a esa misma edad después de haber ostentado durante meses el título de mujer más anciana del mundo. Branyas fue la octava persona más longeva de la historia registrada. El hecho de que Caterham sea ahora la más anciana viva subraya cuán rara es esta longevidad extrema, cuán pocas vidas humanas han llegado a este punto en el tiempo.
Lo que hace notable el caso de Caterham no es solo el número de años que ha vivido, sino la calidad de esa vida. Su independencia no fue un accidente de circunstancias, sino una elección deliberada y repetida a lo largo de más de un siglo. Aprendió a conducir cuando muchas mujeres de su edad consideraban que era demasiado tarde. Viajó cuando viajar era más difícil y más peligroso. Tomó sus propias decisiones incluso cuando otros le aconsejaban lo contrario. Y lo hizo todo con lo que ella describe como moderación: sin excesos, sin dramatismo, sin la urgencia que caracteriza a muchas vidas modernas.
Su cumpleaños 117 es una ocasión para reflexionar sobre qué significa vivir bien durante tanto tiempo. No es una cuestión de genes únicamente, aunque sin duda juegan un papel. Es también una cuestión de actitud, de cómo uno se relaciona con los demás y consigo mismo. Caterham escucha pero no se deja dominar. Disfruta pero no se excede. Vive de manera independiente pero no aislada. En una era obsesionada con la optimización y el biohacking, su receta es casi anticuada en su sencillez: moderación, autonomía, y la sabiduría de saber cuándo ceder en la conversación pero no en la convicción.
Citations marquantes
He disfrutado de todo en la vida, pero con moderación. Nunca discuto con nadie, escucho lo que dicen y luego hago lo que quiero— Ethel Caterham, en su 117 cumpleaños