Durante décadas, el xilitol ocupó un lugar discreto pero confiable en la dieta moderna, presentado como una alternativa segura al azúcar. Un estudio reciente presentado ante la Sociedad Europea de Cardiología ha perturbado esa certeza: entre 17,000 participantes, quienes tenían los niveles más altos de xilitol en sangre mostraron un riesgo 57% mayor de eventos cardiovasculares graves. La ciencia no declara culpable al edulcorante, pero sí abre una pregunta que la humanidad deberá responder antes de seguir consumiéndolo sin reflexión.