Durante seis años, más de siete mil personas en España permitieron a la ciencia observar algo que la sabiduría popular intuía pero no podía medir: que no todos los carbohidratos conducen al mismo destino. Un equipo coordinado por la Universidad Rovira i Virgili ha cuantificado esa diferencia con precisión clínica, revelando que quienes eligen carbohidratos de mayor calidad —fibra, integrales, alimentos sólidos— reducen su riesgo de muerte general en un 28% y su riesgo de morir por cáncer en un 48%. En un mundo saturado de alimentos ultraprocesados, este hallazgo no es solo una estadística: es