En el espacio tenso entre la preparación legítima y la política del miedo, un análisis circulado entre agencias de inteligencia occidentales examina cómo Rusia podría combinar drones infiltrados y agentes encubiertos para fracturar la cohesión de la OTAN desde adentro, apuntando a países como España, Francia e Italia. La CIA ha emitido alertas específicas, mientras que zonas como el corredor de Suwalki, la isla de Gotland y la ciudad de Narva emergen como grietas en la arquitectura defensiva de la Alianza. Pero la pregunta que subyace a todo debate estratégico persiste: ¿hasta qué punto la adv