En los laboratorios de la Universidad de Edimburgo, investigadores han descubierto que la eficacia de los fármacos PROTAC —diseñados para eliminar proteínas cancerígenas desde su raíz— no depende únicamente de cuántas proteínas dañinas existen en un tumor, sino del motivo por el que se acumularon. Esta distinción, aparentemente sutil, abre una puerta hacia una oncología más sabia: una medicina que no solo combate la enfermedad, sino que primero comprende su lógica interna antes de actuar.