Durante décadas, la epidemiología de la tuberculosis cargó con una pregunta sin respuesta clara: ¿por qué los hombres enferman más? Un estudio internacional de la University College London, con más de 22.000 participantes en 14 países, ofrece ahora una respuesta que desplaza el foco de la biología hacia lo social: los hombres no progresan más hacia la enfermedad activa una vez infectados, sino que se infectan con mayor frecuencia desde el principio. Esta distinción, aparentemente técnica, reorienta toda una agenda de salud pública hacia los entornos, los trabajos y las desigualdades que moldea