En el cruce entre la curiosidad científica y la cautela clínica, un ensayo aleatorizado con 108 adultos jóvenes halló que inhalar cannabis se asocia con una modesta reducción de latidos cardíacos irregulares, aproximadamente 15 menos por día. El hallazgo, publicado en agosto de 2026, no reescribe la medicina cardiovascular ni absuelve al cannabis de sus riesgos conocidos, sino que abre una pregunta más fina: ¿qué componentes de esta planta tocan el ritmo del corazón, y de qué manera? Los investigadores, con voz uniforme, piden más ciencia antes que más conclusiones.