En las ciudades que nunca apagan sus luces, el corazón humano lleva décadas adaptándose en silencio a una condición que la ciencia apenas comienza a nombrar. Un estudio de la Universidad de Tulane, publicado en septiembre de 2026 con más de 11,000 participantes, establece que la exposición a luz artificial nocturna provoca cambios estructurales medibles en el ventrículo izquierdo del corazón, equiparando la contaminación lumínica a riesgos cardiovasculares ya reconocidos como la contaminación del aire. La oscuridad, concluyen los investigadores, no es ausencia de algo, sino presencia de algo e