En el cruce entre la virología y la cardiología, investigadores de Oxford han encontrado un indicio que podría reconfigurar nuestra comprensión de las vacunas: Shingrix, diseñada para combatir la culebrilla, parece estar asociada también con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Durante siete años de seguimiento, quienes recibieron esta vacuna mostraron una diferencia de 1,3 puntos porcentuales menos de eventos cardíacos frente a quienes recibieron la vacuna anterior. La ciencia, fiel a su naturaleza cautelosa, reconoce que aún no comprende el porqué, y que la asociación observada