Desde los pasillos de un hospital en Uspallata hasta el diseño de un protocolo científico aprobado por un comité de ética, la neuróloga Andrea Marengo ha convertido una observación repetida durante años en una pregunta formal: ¿puede el viento Zonda, ese fenómeno tan arraigado en la identidad cuyana, ser responsable clínicamente de los dolores de cabeza que lo acompañan? Durante tres meses de primavera, trescientos voluntarios del Este mendocino reportarán sus síntomas diariamente mientras los datos meteorológicos del Servicio Nacional registran cada ráfaga, cada cambio de presión, cada partíc