Estudio científico identifica 17 ciudades sudamericanas con alto riesgo de tsunamis

Los eventos estudiados ocurrieron en el pasado; nuevos megasismos son inevitables.
Los investigadores subrayan que la zona de subducción sudamericana garantiza futuros terremotos de gran escala.
Mark

¿Por qué este estudio es diferente de otros análisis de riesgo sísmico que ya existen?

Mimi

Porque modelaron 2000 escenarios posibles específicamente para Sudamérica, no solo recopilaron datos históricos. Es una simulación exhaustiva de lo que podría pasar, no solo lo que pasó.

Luke

Pero ¿cuán confiables son esas simulaciones? ¿Cuál es el margen de error?

Mark

Las ciudades costeras de Chile enfrentan olas de 25 a 45 metros, pero el Estado solo ha preparado defensas de 30 metros. ¿Eso significa que están completamente desprotegidas?

Mimi

Significa que las medidas actuales son insuficientes para los escenarios más extremos que el estudio proyecta. No es que no haya nada, es que no es suficiente.

Luke

Aunque hay que notar que esos 30 metros de resguardo ya protegen contra muchos eventos. El estudio identifica el riesgo máximo posible, no el riesgo probable.

Mark

¿Cuál es la diferencia entre lo que pasó en Japón en 2011 y lo que podría pasar aquí?

Mimi

El tsunami de Japón superó los 40 metros. Los investigadores usan eso como referencia para decir que los números que proyectan para Sudamérica no son fantasía.

Luke

Pero Japón y Sudamérica tienen geografías costeras muy diferentes. El hecho de que Japón experimentó 40 metros no significa que Valparaíso experimentará exactamente 30 a 35 metros.

Mark

¿Qué se supone que hagan los gobiernos con esta información?

Mimi

Ajustar sus políticas de prevención, reevaluar dónde permiten construcción, mejorar los sistemas de evacuación, posiblemente elevar las defensas costeras.

Luke

El estudio dice que busca informar política pública, pero no especifica qué gobiernos han recibido los resultados o si alguno ha respondido ya.

  • 17 localidades costeras sudamericanas identificadas con alta vulnerabilidad
  • Costa central de Perú: megaterremoto potencial de magnitud 8,9
  • Arica e Iquique (Chile): olas proyectadas de 25 a 45 metros
  • Valparaíso (Chile): maremotos de 30 a 35 metros, superando estándares actuales de 30 metros
  • 2000 escenarios simulados en el análisis

La costa central de Perú enfrenta el mayor riesgo, con tsunamis potenciales de magnitud 8,9 que generarían olas históricamente altas. Ciudades como Valparaíso, Arica e Iquique en Chile enfrentarían olas de 25 a 45 metros, superando los actuales estándares de protección de 30 metros.

Investigadores de la Universidad de Chile identificaron 17 localidades costeras en Sudamérica con alta vulnerabilidad ante megaterremotos y tsunamis, advirtiendo que las medidas de seguridad actuales son insuficientes.

Científicos de la Universidad de Chile acaban de terminar un análisis exhaustivo de lo que podría ocurrir si el océano Pacífico decidiera levantarse contra las costas de Sudamérica. El Programa Riesgo Sísmico de la institución identificó 17 localidades costeras en la región que enfrentan una vulnerabilidad alta ante megaterremotos y los tsunamis que los seguirían. El trabajo, publicado en la revista científica Pure and Applied Geophysics, corrió simulaciones de 2000 escenarios posibles a lo largo de la franja occidental del continente, buscando entender qué pasaría si la tierra se moviera de verdad.

La investigación se concentra en cuatro países donde la historia sísmica es particularmente inquietante: Colombia, Ecuador, Perú y Chile. Los números que emergieron del análisis son los que mantienen despiertos a los especialistas. La costa central de Perú encabeza la lista de preocupación, con proyecciones de un megaterremoto de magnitud 8,9 capaz de generar tsunamis de una altura sin precedentes en los registros históricos. En el norte de Chile, ciudades portuarias como Arica e Iquique enfrentarían olas de entre 25 y 45 metros de altura. Valparaíso, en la costa central chilena, registraría maremotos de entre 30 y 35 metros. Ecuador enfrenta proyecciones de olas de hasta 25 metros ante un evento de magnitud 8,6, mientras que frente a Colombia, un terremoto de 8,7 en la escala de Richter provocaría olas de 20 metros.

Lo que hace particularmente inquietante este estudio es que expone una brecha entre lo que podría ocurrir y lo que los gobiernos han preparado para enfrentarlo. En Chile, por ejemplo, el Estado ha adoptado un estándar de 30 metros de resguardo general. Ese número, que alguna vez pareció prudente, queda corto frente a los escenarios que los investigadores han modelado. Sebastián Riquelme, coautor de la investigación, explicó que el trabajo fue "netamente aplicado" y que puede resultar "muy útil para la política pública de prevención de riesgos y desastres". Los científicos tomaron como referencia el terremoto de Japón en 2011, donde el tsunami posterior superó los 40 metros de altura, demostrando que estos números no son ficción sino posibilidades reales.

La altura de las olas depende de variables que van más allá de la magnitud del terremoto: la pendiente costera, la configuración geográfica específica de cada sitio, la profundidad del océano en ese punto. Cada ciudad tiene su propia geometría de riesgo. Los investigadores subrayan que no buscan alarmar a la población sino aportar datos técnicos cercanos a escenarios reales, información que los gobiernos necesitan para tomar decisiones sobre dónde construir, cómo evacuar, qué tan altos deben ser los muros de contención.

Lo que los especialistas dejan claro es que los eventos estudiados no son hipotéticos abstractos. Ocurrieron en el pasado. Debido a la dinámica tectónica de la zona de subducción sudamericana, donde la placa de Nazca se sumerge bajo la placa Sudamericana, la ocurrencia de nuevos grandes sismos resulta inevitable en el futuro. No es una cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo. El estudio busca proporcionar a las autoridades de cada país una herramienta robusta para que evalúen y ajusten sus estrategias de mitigación, priorizando la protección de los habitantes situados en sectores costeros bajo amenaza. La pregunta que queda flotando es si los gobiernos de la región usarán esta información para prepararse o si permitirán que sus ciudades costeras permanezcan vulnerables.

Este fue un trabajo netamente aplicado, que puede ser muy útil para la política pública de prevención de riesgos y desastres
— Sebastián Riquelme, coautor de la investigación
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