En La Plata, donde el fútbol latinoamericano escribe algunas de sus páginas más intensas, Estudiantes y Corinthians se midieron en el primer acto de unos cuartos de final que prometían definir destinos. Un gol tempranero encendió la esperanza local, pero el equilibrio, esa fuerza que el fútbol impone con frecuencia, se restableció antes del final. El 1-1 no es un resultado, es una pregunta abierta que Brasil deberá responder.