En las profundidades del tiempo carbonífero, una pequeña criatura murió en un delta pantanoso que hoy es Illinois y quedó sellada en piedra durante 309 millones de años. Dos jóvenes investigadoras del Museo Field de Chicago, revisando colecciones que el tiempo había dejado en el olvido, reconocieron en ese fósil una especie completamente nueva de protoanfibio, un eslabón temprano en el largo camino que condujo a las ranas y salamandras de hoy. El hallazgo nos recuerda que el conocimiento no siempre aguarda en territorios inexplorados, sino a veces en los cajones de los museos, esperando ojos d
Estudiantes descubren nueva especie de protoanfibio y la nombran en honor a sus madres
Es posible superar ese miedo con esfuerzo
¿Por qué es importante que dos estudiantes hayan sido las que reclasificaron este fósil? ¿No debería haberlo hecho alguien con más experiencia?
Kohlberg y Sefcovic trabajaban dentro de un programa de becas del museo específicamente diseñado para jóvenes investigadoras. Tenían acceso a las colecciones, supervisión de investigadores como Cam So, y la libertad de examinar especímenes que habían estado guardados sin análisis profundo durante años. A veces los ojos frescos ven lo que otros pasaron por alto.
Pero el análisis técnico real, la comparación anatómica, ¿quién la hizo? El artículo dice que Kohlberg y Sefcovic fueron "coautoras principales", pero no especifica exactamente qué partes del trabajo ejecutaron ellas versus So y otros investigadores.
El fósil había sido encontrado hace años por un coleccionista aficionado. ¿Cómo es posible que nadie lo hubiera examinado bien hasta ahora?
Fue clasificado como Amphibamus grandiceps, una especie ya conocida. Cuando los especímenes se agrupan en esas categorías amplias, a menudo no se revisan individualmente. Es un problema común en los museos: hay más material que tiempo para estudiarlo.
Pero eso plantea una pregunta sin respuesta: ¿cuántos otros fósiles en Mazon Creek o en otros museos están mal clasificados de la misma manera? El artículo sugiere que esto es parte de un patrón más amplio, pero no da números.
¿Qué tan significativo es este descubrimiento para entender la evolución de los anfibios?
Jeanerpeton es un antepasado temprano de los anfibios modernos, así que ayuda a llenar un vacío en el árbol genealógico. Pero lo más valioso es lo que el fósil preserva: detalles de tejidos blandos que normalmente se pierden. Eso permite ver características que conectan directamente con ranas y salamandras de hoy.
El artículo dice que el fósil "preserva señales de su anatomía externa", pero no detalla cuáles son esas conexiones específicas con los anfibios modernos. ¿Qué características exactas lo vinculan? Eso sería el corazón del descubrimiento.
¿Por qué nombraron la especie en honor a sus madres?
Ambas estudiantes tienen madres llamadas Jean. Es una forma de reconocer el apoyo personal detrás del trabajo científico, de hacer visible que las personas que hacen descubrimientos tienen vidas, familias, motivaciones humanas.
Es un gesto bonito, pero también es notable que el artículo no incluya ninguna cita de las madres ni de Kohlberg y Sefcovic explicando por qué eligieron ese homenaje específico. Solo sabemos que lo hicieron.
The Pulse
- Un fósil donado hace años al Museo Field llevaba décadas mal clasificado, agrupado en una categoría científica de descarte sin que nadie lo examinara con suficiente rigor.
- Dos estudiantes del programa Mujeres en la Ciencia identificaron rasgos anatómicos únicos —escamas dorsales, costillas ventrales y contornos oculares— que distinguían al espécimen de cualquier especie conocida.
- El yacimiento de Mazon Creek, capaz de preservar tejidos blandos y detalles rarísimos, fue clave para que la evidencia fuera lo bastante clara como para sostener la reclasificación.
- El equipo publicó el hallazgo en el Journal of Vertebrate Paleontology en septiembre de 2026, sacando oficialmente a Jeanerpeton mazonensis del limbo taxonómico.
- El descubrimiento abre la puerta a revisar sistemáticamente otras colecciones históricas del museo, donde podrían aguardar más especies sin nombre.
En las profundidades del tiempo carbonífero, una pequeña criatura murió en un delta pantanoso que hoy es Illinois y quedó sellada en piedra durante 309 millones de años. Dos jóvenes investigadoras del Museo Field de Chicago, revisando colecciones que el tiempo había dejado en el olvido, reconocieron en ese fósil una especie completamente nueva de protoanfibio, un eslabón temprano en el largo camino que condujo a las ranas y salamandras de hoy. El hallazgo nos recuerda que el conocimiento no siempre aguarda en territorios inexplorados, sino a veces en los cajones de los museos, esperando ojos dispuestos a mirar con mayor profundidad.
Hace más de trescientos millones de años, una pequeña criatura murió en el delta pantanoso que hoy ocupa la región de Chicago y quedó cubierta por sedimentos que preservaron, con asombrosa fidelidad, sus escamas, sus diminutas costillas ventrales y la forma de sus ojos. Ese fósil, hallado por un coleccionista aficionado y donado al Museo Field, dormía clasificado bajo una especie conocida sin que nadie hubiera profundizado en su anatomía. Payton Kohlberg y Allison Sefcovic, dos estudiantes del programa Mujeres en la Ciencia del museo, cambiaron eso.
Al examinar el espécimen con detenimiento, las investigadoras reconocieron rasgos que no correspondían a Amphibamus grandiceps, la especie a la que había sido atribuido. El fósil pertenecía a un protoanfibio distinto, un animal de 309 millones de años con características que anticipan las de las ranas y salamandras modernas. El investigador posdoctoral Cam So confirmó que la evidencia era suficiente para separarlo del llamado 'taxón de desecho' en el que había permanecido ignorado.
El yacimiento de Mazon Creek fue decisivo: a diferencia de la mayoría de los sitios paleontológicos, preserva tejidos blandos y detalles anatómicos finos que permitieron a las investigadoras hacer su caso con solidez. La nueva especie fue bautizada Jeanerpeton mazonensis —'el reptil de Jean del arroyo Mazon'— en honor a las madres de ambas coautoras, las dos llamadas Jean. El hallazgo, publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology en septiembre de 2026, es también un argumento a favor de revisar las colecciones históricas de los museos: muchas especies aún sin nombre podrían estar esperando, clasificadas bajo categorías antiguas, a que alguien se tome el tiempo de mirarlas de nuevo.
Hace más de trescientos millones de años, el territorio donde hoy se extiende Chicago era un delta pantanoso donde convivían insectos gigantes, criaturas terrestres primitivas y especies acuáticas en un equilibrio que el tiempo se encargaría de preservar. En ese entorno del Carbonífero, una criatura pequeña murió y fue cubierta rápidamente por sedimentos que la protegieron de la descomposición, congelando en piedra sus escamas, sus costillas diminutas y hasta la forma de sus ojos. Hace poco, dos estudiantes vinculadas al Museo Field de Chicago descubrieron que ese fósil, hallado años atrás por un coleccionista aficionado y guardado en las colecciones del museo, no era lo que se creía que era. Payton Kohlberg y Allison Sefcovic lo reclasificaron como una especie completamente nueva, un protoanfibio que representa un eslabón temprano en la evolución de los anfibios modernos. El descubrimiento fue publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology en septiembre de 2026.
El fósil provenía del yacimiento de Mazon Creek, en Illinois, un sitio que durante décadas ha sido considerado uno de los depósitos paleontológicos más ricos del Carbonífero precisamente porque preserva lo que otros lugares pierden: tejidos blandos, detalles anatómicos finos, la textura de la vida antigua. Mientras que la mayoría de los fósiles capturan solo los huesos más duros, Mazon Creek capturó almohadillas de dedos, contornos corporales, impresiones de órganos. En el caso de este protoanfibio, la piedra guardaba escamas de la espalda, pequeñas costillas ventrales llamadas gastralias que se ubican en la parte inferior del cuerpo, y marcas claras de dónde estuvieron los ojos. Estas características permitieron a los investigadores reconocer en un animal de 309 millones de años rasgos que hoy vemos en ranas y salamandras.
Lo que hace notable este hallazgo es que el fósil había estado mal clasificado durante años. Cuando fue donado al museo, fue agrupado dentro de lo que los científicos llaman un "taxón de desecho", una categoría que reúne especímenes aparentemente relacionados pero que nunca fueron examinados con suficiente profundidad para confirmar si pertenecen realmente al mismo grupo. En este caso, el material fue atribuido a Amphibamus grandiceps, una especie conocida de la región. Cam So, investigador posdoctoral que participó en el estudio, explicó que el análisis reunió pruebas suficientes para demostrar que se trataba de un animal con anatomía diferente. "Con esta publicación, sacamos oficialmente a Jeanerpeton de este taxón descartado", señaló So.
Kohlberg y Sefcovic fueron las coautoras principales del trabajo. Ambas formaban parte de la promoción anterior del programa Mujeres en la Ciencia, una iniciativa del Museo Field diseñada para impulsar carreras científicas y museísticas entre jóvenes investigadoras. El nombre que eligieron para la especie, Jeanerpeton mazonensis, honra a sus madres, ambas llamadas Jean. El término científico significa "el reptil de Jean del arroyo Mazon", una forma de reconocer tanto el lugar del descubrimiento como las personas que las apoyaron. Kohlberg recordó que antes de trabajar en el Laboratorio Mann del museo no sabía mucho de paleontología, pero la experiencia le dio confianza para enfrentar proyectos nuevos. "Este trabajo me enseñó que es posible superar ese miedo con esfuerzo", comentó.
El hallazgo es parte de un trabajo más amplio de revisión de las colecciones históricas del Museo Field, donde los investigadores están descubriendo que muchos especímenes agrupados bajo categorías antiguas en realidad representan especies distintas. Cada reclasificación añade un detalle más al mosaico de cómo era la vida en Illinois hace millones de años, durante una época anterior a la aparición de los dinosaurios. El delta de Mazon Creek fue un ecosistema complejo y diverso, y cada fósil bien preservado que emerge de sus rocas cuenta una parte de esa historia. Con Jeanerpeton mazonensis ahora oficialmente reconocida, los investigadores continúan documentando la biodiversidad del Carbonífero, abriendo nuevas perspectivas sobre cómo evolucionaron los primeros anfibios y qué otras especies aún esperan ser descubiertas en las colecciones que ya existen.
Notable Quotes
Lo realmente fascinante de Mazon Creek es que conserva todos estos detalles inusuales, como las almohadillas de los dedos de los pies y los contornos del cuerpo— Allison Sefcovic, coautora principal del estudio
Este trabajo me enseñó que es posible superar ese miedo con esfuerzo— Payton Kohlberg, coautora principal del estudio