En Ayacucho, estudiantes de la institución José María Arguedas convirtieron una observación cotidiana —las luces encendidas en cuartos vacíos— en un prototipo de iluminación automática construido con materiales reutilizados y sin depender de plataformas electrónicas convencionales. Lo notable no es solo la solución, sino el camino: jóvenes que comprendieron el funcionamiento interno de los circuitos para prescindir de intermediarios tecnológicos. El proyecto avanza ahora a la Feria Eureka 2026, recordándonos que la ingenuidad y la observación siguen siendo las herramientas más poderosas de la