Cuando la farmacología alcanza sus límites frente al Parkinson, la medicina ofrece una respuesta que va más adentro: electrodos implantados en el cerebro que devuelven al paciente una vida funcional. En la Convención Anual de la Academia Puertorriqueña de Neurología, el doctor Ángel Viñuela explicó que la estimulación cerebral profunda no es una cura, sino un puente hacia la funcionalidad cuando los medicamentos ya no sostienen la dignidad cotidiana. Con más de 500 pacientes operados en once años y una tasa de complicaciones graves cercana al mínimo, esta intervención representa uno de los ava