La esposa del César tiene que serlo y, además, parecerlo
Cuando una institución pierde la confianza pública, el primer gesto de reparación suele ser un concurso abierto. Tras la renuncia de Piero Corvetto el 21 de abril, en medio del caos logístico de la primera vuelta presidencial, la Junta Nacional de Justicia convocó a concurso público para elegir al nuevo jefe de la ONPE. El nuevo titular no asumirá hasta el 3 de julio, dejando al interino Bernardo Pachas al frente de los comicios más inmediatos, mientras el país se pregunta si una institución herida puede sanar a tiempo para las elecciones que vienen.
- La renuncia de Corvetto dejó a la ONPE sin conducción permanente en plena temporada electoral, con la segunda vuelta presidencial a menos de un mes de distancia.
- El concurso convocado por la JNJ tiene cuatro etapas eliminatorias y exige mayoría de dos tercios del pleno para nombrar al ganador, lo que eleva el estándar pero también la incertidumbre del proceso.
- El interino Pachas Serrano cargará solo con la segunda vuelta del 7 de junio y las elecciones regionales del 4 de octubre, mientras el nuevo jefe espera en el horizonte del 3 de julio.
- Especialistas advierten que el perfil requerido va más allá de lo técnico: se necesita alguien con experiencia electoral, capacidad de comunicar con claridad y cero vínculos con partidos políticos.
- Una voz crítica cuestiona el momento de la convocatoria, argumentando que las evaluaciones ocurrirán en plena segunda vuelta, lo que podría interferir con la concentración institucional que los comicios exigen.
Piero Corvetto renunció el 21 de abril dejando a la ONPE marcada por las fallas logísticas de la primera vuelta: falta de material electoral, desorganización y pérdida de credibilidad. La Junta Nacional de Justicia respondió rápido: el 29 de abril publicó la convocatoria a concurso público, aprobada formalmente el 24 de abril y firmada por su presidenta María Teresa Cabrera. El plazo de inscripción venció el viernes 8 de mayo al mediodía.
El proceso tiene cuatro etapas eliminatorias —evaluación de conocimientos, curricular, plan de trabajo y entrevista pública— con una fase adicional de tachas ciudadanas. El ganador debe obtener al menos dos tercios de los votos del pleno de la JNJ. La ley exige probidad, trayectoria democrática, conocimiento de gestión pública y electoral, y disposición a someterse a pruebas patrimoniales y psicológicas, incluyendo el levantamiento del secreto bancario.
Mientras tanto, Bernardo Pachas Serrano, jefe interino, conducirá la segunda vuelta presidencial del 7 de junio y las elecciones regionales y municipales del 4 de octubre. El nuevo titular no jurará hasta el 3 de julio, cuando esos comicios ya estén en marcha o concluidos.
Los especialistas coinciden en que el perfil necesario trasciende lo técnico. Fernando Rodríguez Patrón subraya que la experiencia previa en organismos electorales es decisiva, pero que tan importante como eso es la capacidad de diálogo y la distancia absoluta de los partidos políticos. José Manuel Villalobos añade que quien asuma encontrará una institución muy desacreditada y que un funcionario incapaz de comunicar con claridad no podrá restaurar la confianza. Natale Amprrio, en cambio, cuestiona el momento de la convocatoria: las evaluaciones se realizarán en plena segunda vuelta, lo que a su juicio podría haberse evitado esperando a que todo el proceso electoral concluyera.
El nuevo jefe de la ONPE no dirigirá una elección general durante su mandato de cuatro años —la siguiente será en 2031— pero sí heredará la tarea más difícil: reconstruir una institución que el país dejó de creer.
Piero Corvetto se fue el 21 de abril, dejando la Oficina Nacional de Procesos Electorales en ruinas. Las fallas logísticas, la falta de material electoral, el caos de la primera vuelta: todo quedó pegado a su nombre. La Junta Nacional de Justicia no tardó. El 29 de abril publicó la convocatoria a concurso público para encontrar su reemplazo. Pero hay un problema de calendario que nadie puede resolver: el nuevo jefe no estará listo a tiempo.
Bernardo Pachas Serrano, un gerente que asumió como interino en medio de la tormenta, seguirá al frente durante la segunda vuelta presidencial del 7 de junio. Seguirá también cuando lleguen las elecciones regionales y municipales del 4 de octubre. El nuevo titular de la ONPE no jurará el cargo hasta el 3 de julio, cuando todo eso ya haya sucedido. La JNJ aprobó formalmente el proceso el 24 de abril, y María Teresa Cabrera, presidenta de la junta, firmó la resolución que lo ejecuta. El plazo para inscribirse vence este viernes 8 de mayo al mediodía.
El concurso no es simple. Tiene cuatro etapas eliminatorias: evaluación de conocimientos (25% del puntaje), evaluación curricular (20%), análisis de un plan de trabajo donde el candidato debe diagnosticar la institución y proponer soluciones (20%), y una entrevista pública final (35%). Cada postulante debe superar un umbral en cada fase para avanzar. Hay también una etapa de tachas ciudadanas. Al final, el pleno de la JNJ vota nominalmente a los candidatos en orden de méritos, y gana quien obtenga al menos dos tercios de los votos (mínimo cinco miembros).
La ley exige que el nuevo jefe sea una persona reconocida por su probidad e integridad, con trayectoria democrática intachable, profundos conocimientos de gestión pública y procesos electorales, gran capacidad de articulación intersectorial, y sólida formación ética y profesional. Deberá pasar pruebas psicológicas, patrimoniales, socioeconómicas para detectar conflictos de interés, y autorizar el levantamiento de su secreto bancario si es nombrado. Corvetto fue elegido en agosto de 2020 para cuatro años y había sido ratificado hasta 2028. Su renuncia dejó el cargo vacante.
Los especialistas consultados coinciden en que el perfil que necesita la ONPE ahora va más allá de lo técnico. Fernando Rodríguez Patrón, abogado especialista en derecho electoral y exdirector del Registro de Organizaciones Políticas del JNE, señala que la experiencia previa en organismos electorales sería un valor agregado decisivo. Alguien con credenciales académicas brillantes pero sin conocimiento del sistema electoral podría naufragar ante los plazos ajustados de las elecciones regionales. Pero hay algo más importante aún: el nuevo jefe debe ser dialogante, alguien que busque solucionar problemas, que apague incendios. Y debe estar completamente limpio de vínculos con partidos políticos. "La esposa del César tiene que serlo y, además, parecerlo", dice Rodríguez Patrón. Nada de candidaturas previas, nada de cargos partidarios más allá de lo que la ley permite.
José Manuel Villalobos, abogado especialista en derecho constitucional y electoral, insiste en que quien asuma debe ser plenamente consciente del reto. Sí, llegará después de la segunda vuelta y no cargará con esos pasivos. Pero asumirá en plena ejecución de unos comicios regionales y municipales que serán "mucho más complejos que los de abril". Villalobos subraya que se necesita experiencia, comunicación clara, empatía, capacidad de generar confianza y consensos. La ONPE terminará la elección "muy desacreditada". Un jefe muy técnico que no sepa comunicar no va a ayudar. Lo que se requiere son funcionarios que den la cara, que expliquen su trabajo. Eso no ha pasado ahora.
Natale Amprrio, excongresista y constitucionalista, cuestiona la decisión de convocar ahora. Argumenta que la JNJ podría haber interpretado que, en pleno proceso electoral, el jefe interino debería concluir todo antes de que se designe a su reemplazo. Las evaluaciones y entrevistas se desarrollarán "en la mitad" de un proceso electoral, específicamente durante la segunda vuelta. Aunque la ley contempla plazos para nombrar un reemplazo, la excepción que permite un jefe interino durante el proceso electoral podría leerse de otra forma: que la convocatoria se haga después de que todo termine, para que nada entorpezca el desarrollo de los comicios.
Pachas no se ha pronunciado tras la convocatoria. Pero la semana pasada ofreció una conferencia de prensa donde anunció que se tomarán "todas las medidas correctivas necesarias" para esclarecer lo ocurrido el 12 de abril. Llamó a todos los trabajadores de la ONPE a mejorar sus procedimientos, a brindar un servicio que devuelva la tranquilidad y seguridad ciudadana "camino a la segunda vuelta electoral". Remarcó que existe un cronograma aprobado: la segunda vuelta presidencial tiene fecha cierta, el 7 de junio. El nuevo jefe de la ONPE, por su parte, no dirigirá una elección general durante su mandato. El cargo es de cuatro años, y la siguiente elección general será en 2031. Su mandato concluiría en 2030, a menos que sea ratificado.
Notable Quotes
Un jefe de la ONPE muy técnico, que no sepa comunicar, no va a ayudar a mejorar la imagen de la institución. Lo que se requiere son funcionarios que den la cara y expliquen su trabajo— José Manuel Villalobos, abogado especialista en derecho electoral
Alguien con alta cualificación académica, pero proveniente de un sector ajeno, podría enfrentar dificultades para adecuarse a un proceso electoral inminente— Fernando Rodríguez Patrón, abogado especialista en derecho electoral
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el nuevo jefe no puede estar listo para la segunda vuelta?
Los plazos del concurso son largos: inscripción, evaluación de conocimientos, evaluación curricular, plan de trabajo, entrevista pública, votación en la JNJ, juramentación. Todo eso toma tiempo. La JNJ decidió convocar ahora, pero el nuevo jefe no asume hasta el 3 de julio.
¿Y Bernardo Pachas qué? ¿Está en condiciones de dirigir la segunda vuelta después del caos de abril?
Pachas es un gerente que asumió como interino. No eligió estar ahí. Dice que tomará medidas correctivas y que el cronograma está aprobado. Pero la institución está muy golpeada, y él carga con eso.
¿Qué tipo de persona necesita la ONPE ahora?
Alguien que sepa comunicar, que genere confianza, que esté completamente limpio de vínculos políticos. No basta ser técnico. La gente no confía en la ONPE. El nuevo jefe tiene que reconstruir eso.
¿Es un error convocar ahora, en medio del proceso electoral?
Algunos especialistas lo cuestionan. Dicen que el jefe interino debería terminar todo el proceso antes de que se nombre a su reemplazo. Así no hay nada que entorpezca. Pero la ley permite convocar durante el proceso, y la JNJ decidió hacerlo.
¿Qué tan difícil será el trabajo del nuevo jefe?
Muy difícil. Las elecciones regionales y municipales de octubre serán más complejas que las de abril. Y llegará sin haber dirigido una elección general. Tendrá que aprender sobre la marcha, recuperando confianza al mismo tiempo.