No puedes convencerlos de esto, no hay giro que puedas darle
Allen, exmontajista de conciertos convertido en activista, ahora da conferencias en iglesias y medios sobre los peligros de la IA, ganando audiencia nacional. Encuestas muestran que más estadounidenses ven la IA como perjudicial que beneficiosa, incluyendo republicanos que desconfían de la regulación gubernamental.
- Joe Allen, exmontajista de conciertos, ahora da conferencias sobre los peligros de la IA en iglesias y medios nacionales
- Encuesta de Pew Research de junio: más estadounidenses ven la IA como perjudicial que beneficiosa para la sociedad
- 61 por ciento de republicanos no confía en la capacidad del gobierno para regular la IA efectivamente
- Primera Iglesia Bautista de Dallas tiene 16.000 feligreses, muchos simpatizantes de Trump que desconfían de su postura sobre IA
Joe Allen, crítico de la IA, lidera un movimiento creciente contra la inteligencia artificial que cuestiona el enfoque de no intervención de Trump, resonando con simpatizantes de MAGA preocupados por empleos y impacto ambiental.
Cuando los conciertos desaparecieron, Joe Allen se reinventó. Técnico de iluminación y sonido que viajaba de gira en gira, se encontró sin trabajo cuando la pandemia cerró los escenarios en vivo. Así que hizo lo que muchos roadies hacen cuando se queda sin carretera: buscó un nuevo camino. Comenzó a escribir sobre tecnología para publicaciones como The Federalist, luego consiguió un lugar en el pódcast "War Room" del exasesor presidencial Steve Bannon. Su tema: los peligros de la inteligencia artificial.
Hace poco, esa postura habría sido marginal. Hoy, Allen recorre el país dando conferencias en iglesias, universidades y espacios públicos, advirtiendo sobre cómo la IA amenaza empleos, consume electricidad, daña la salud mental y contamina el ambiente. Graduado del programa de religión y ciencia de la Universidad de Boston, Allen se describe a sí mismo como ludita tecnológico. En febrero, la revista Time lo incluyó en un reportaje de portada sobre la reacción creciente contra la IA. "Ahora sueno menos loco", dijo antes de una conferencia en marzo en la Primera Iglesia Bautista de Dallas, una de las megaiglesias más grandes del país.
Lo que hace notable el mensaje de Allen no es que sea nuevo, sino que ha dejado de ser marginal. Las encuestas del Pew Research Center de junio muestran que más estadounidenses creen que la IA será perjudicial que beneficiosa para la sociedad. En universidades de todo el país, estudiantes abuchean la IA en ceremonias de graduación. Comunidades se movilizan contra la construcción de centros de datos, temiendo contaminación y ruido. Familias demandan a empresas de IA por daños que atribuyen a los chatbots. Allen toca una fibra que ya estaba inflamada.
Su argumento es sofisticado. No rechaza la tecnología moderna en sí, sino la forma en que la IA se presenta como un dios que sabe mejor que los humanos qué es bueno y verdadero. En su presentación en Dallas ante varios cientos de feligreses, mostró diapositivas de ejecutivos de IA pegados en los tentáculos del Shoggoth, la criatura de la novela de H.P. Lovecraft de 1936 que se ha convertido en metáfora de la incertidumbre sobre cómo funcionan realmente los modelos de IA. Advirtió que la "élite tecnológica" busca reemplazar a Dios con una "religión de la IA". La IA, dijo, "te usa" y se aprovecha de los niños "enmascarada por la inocencia" de una pantalla.
Lo incómodo para Trump es que muchos de sus propios simpatizantes están escuchando. La Primera Iglesia Bautista de Dallas es un centro de poder político conservador, con cerca de 16.000 feligreses, muchos de ellos declarados seguidores de Trump. Su pastor, Robert Jeffries, ha sido aliado del presidente. Pero cuando Allen llegó en marzo, quedó claro que algunos de esos simpatizantes no comparten el enfoque de Trump sobre la IA. El presidente ha favorecido regulación laxa para que las empresas de IA avancen rápido y mantengan a Estados Unidos por delante de China. Algunos de sus seguidores, sin embargo, quieren que el desarrollo se desacelere. Elizabeth Gomez Crocker, quien se describe como "Trumpy", expresó preocupación por el reemplazo de empleos. "Trump sí dice algunas cosas que los verdaderos simpatizantes como yo nos quedamos como: 'Guau, ¿qué?'" comentó.
Las cifras revelan la magnitud del problema. Una mayoría bipartidista quiere que el gobierno regule la IA. Pero incluso entre republicanos, el 61 por ciento no confía en la capacidad del gobierno para hacerlo efectivamente. Una encuesta de CBS News/YouGov de mayo encontró que liberales, moderados y conservadores comparten un escepticismo raro: una mayoría de cada grupo no cree que la política del gobierno garantice que la IA se use "de la manera correcta". Los jóvenes se sienten particularmente negativos sobre los impactos de la IA en la sociedad y el futuro.
Bannon, quien ayudó a elevar a Allen ante una audiencia nacional, reconoce el desafío. Dijo que supo desde temprano que el mensaje de Allen resonaría con estadounidenses de clase trabajadora y clase media baja, por su formación en teología, sus modales sureños y su capacidad para conectar con una multitud. Pero persuadir a estos simpatizantes escépticos es difícil. "Han visto los hechos, han mirado los centros de datos, han mirado lo que está pasando en las escuelas, han mirado lo que está pasando con los empleos", dijo Bannon a CNN. "No puedes convencerlos de esto, no hay giro que puedas darle".
Allen ve su movimiento como parte de una "red completa" que atraviesa divisiones ideológicas. Reconoce que representa una grieta para Trump en este momento, pero espera que el presidente tome "la decisión correcta" sobre la IA. "Le quedan tres años para tomar esa decisión", dijo Allen. "Y su legado dependerá de eso". Los gigantes tecnológicos argumentan que la IA creará empleos y hará a las personas más productivas, y que están tomando medidas para reducir el consumo de energía e implementar barreras de seguridad. Pero para Allen y los cientos de personas que lo escuchan en iglesias y auditorios, esos argumentos no son suficientes. La pregunta ahora es si Trump escuchará.
Notable Quotes
Trump sí dice algunas cosas que los verdaderos simpatizantes como yo nos quedamos como: 'Guau, ¿qué?'— Elizabeth Gomez Crocker, simpatizante de Trump preocupada por el reemplazo de empleos por IA
Le quedan tres años para tomar esa decisión. Y su legado dependerá de eso— Joe Allen, sobre la postura de Trump hacia la IA
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo pasa alguien de instalar sistemas de sonido en conciertos a ser una voz nacional sobre los peligros de la IA?
Allen no buscaba ser activista. La pandemia lo dejó sin trabajo, como a muchos técnicos de gira. Pero tenía algo que decir sobre la tecnología, y encontró plataformas dispuestas a escuchar. Bannon vio algo en él: la capacidad de hablar a la gente común en términos que entienden.
¿Qué hace que su mensaje sea diferente al de otros críticos de la IA?
Allen no rechaza la tecnología. Rechaza la forma en que la IA se presenta como algo casi divino, como si supiera mejor que nosotros qué es bueno. Usa lenguaje religioso porque habla en iglesias, pero el argumento es sobre poder y control.
¿Por qué esto es un problema para Trump específicamente?
Porque sus propios seguidores están de acuerdo con Allen. Los republicanos quieren regulación de la IA, pero Trump ha favorecido dejar que las empresas avancen sin restricciones. Es una grieta dentro de su propia base.
¿Pueden los republicanos cerrar esa grieta?
Bannon cree que no. Dice que la gente ha visto lo que está pasando: empleos desapareciendo, centros de datos consumiendo energía, escuelas lidiando con chatbots. No es una cuestión de retórica. Es lo que ven con sus propios ojos.
¿Qué espera Allen que suceda?
Espera que Trump cambie de dirección. Cree que al presidente le quedan tres años para tomar la decisión correcta, y que su legado dependerá de ello. No está pidiendo que se detenga la IA, sino que se haga con cuidado y regulación.