Un malentendido que podría paralizar el desarrollo de una de las empresas de IA más influyentes del mundo
En un giro inusual de la relación entre el Estado y la industria tecnológica, el gobierno de Estados Unidos ordenó a Anthropic suspender el acceso de ciudadanos extranjeros a sus modelos de inteligencia artificial más avanzados, Fable 5 y Mythos 5, invocando razones de seguridad nacional. La medida, emitida por el Departamento de Comercio, no distingue entre adversarios y aliados: investigadores de Canadá o Reino Unido quedan igualmente excluidos. En un momento en que la IA redefine las fronteras del poder y la vulnerabilidad, esta orden revela cuán profunda es la tensión entre la apertura que exige la innovación y el control que reclama la seguridad.
- El Departamento de Comercio ordenó de forma inmediata y sin plazo definido que ningún ciudadano extranjero —ni siquiera empleados de Anthropic— pudiera acceder a Fable 5 y Mythos 5, dos de los sistemas de IA más potentes del mundo.
- La restricción sacude a la propia empresa desde adentro: investigadores y desarrolladores internacionales, incluyendo ciudadanos de países aliados como Canadá y Reino Unido, se encuentran bloqueados de los sistemas con los que trabajan a diario.
- La tensión entre Anthropic y la administración Trump venía escalando desde marzo, cuando el Pentágono ya había señalado a la empresa como un riesgo para la cadena de suministro de defensa.
- Anthropic calificó la orden de 'malentendido' y pidió disculpas a sus clientes, mientras trabaja para restablecer el acceso; expertos en ciberseguridad y ex funcionarios describieron la medida como desconcertante e inconsistente con otras políticas del gobierno.
- La paradoja central es aguda: los mismos modelos restringidos por ser potencialmente peligrosos son también herramientas clave para defender infraestructuras críticas de ataques informáticos.
El viernes por la noche, Anthropic anunció en redes sociales que el gobierno estadounidense le había ordenado desactivar de inmediato el acceso a Fable 5 y Mythos 5 para todos los ciudadanos extranjeros, incluidos sus propios empleados internacionales. La directiva provino del Departamento de Comercio y fue justificada por la Casa Blanca en términos de seguridad nacional, sin precisar cuánto tiempo permanecería vigente.
Lo que hace singular a esta orden no es la restricción en sí, sino su alcance: a diferencia de las habituales limitaciones a la exportación de tecnología hacia países como China, esta medida prohíbe el acceso a cualquier persona que no sea ciudadana estadounidense, sin importar si proviene de una nación aliada. Investigadores canadienses o británicos que trabajan en Anthropic quedan excluidos de los sistemas que ellos mismos ayudaron a construir.
El trasfondo es complejo. Mythos 5 fue presentado en abril con una advertencia inusual: Anthropic reconoció que el modelo era demasiado poderoso para compartirlo abiertamente, dado su potencial como herramienta para hackers. Solo lo distribuyó a unas 40 organizaciones que gestionan infraestructuras críticas, para que pudieran identificar vulnerabilidades antes de que fueran explotadas. Fable 5, una versión más restringida, incorporó filtros en áreas sensibles como ciberseguridad y biología, aunque esos mismos filtros podrían dificultar su uso defensivo.
La medida llega apenas días después de que el presidente Trump firmara una orden ejecutiva solicitando a las empresas supervisión voluntaria de nuevos sistemas de IA antes de su lanzamiento, lo que marca un giro regulatorio notable para una administración que había evitado intervenir en el sector. Sin embargo, la coherencia de esa postura es cuestionada: el mismo gobierno permite la venta de ciertos chips de IA avanzados a China.
Anthropíc respondió con cautela, sugiriendo que se trata de un malentendido y prometiendo restablecer el acceso cuanto antes. Dean Ball, ex asesor de IA de la administración Trump, calificó la decisión de 'desconcertante'. Mientras tanto, OpenAI también anunció restricciones similares para su modelo GPT-Cyber 5.4, aunque con un enfoque más gradual y colaborativo.
El viernes por la noche, Anthropic comunicó a través de redes sociales que el gobierno estadounidense le había ordenado desactivar inmediatamente el acceso a dos de sus sistemas de inteligencia artificial más avanzados: Fable 5 y Mythos 5. La orden afectaría a todos los ciudadanos extranjeros que intentaran usar estas plataformas, incluyendo a los propios empleados internacionales de la empresa. El Departamento de Comercio fue la agencia que emitió la directiva, según fuentes familiarizadas con el asunto que pidieron permanecer en el anonimato. La Casa Blanca justificó la medida por razones de seguridad nacional, aunque no especificó cuánto tiempo permanecerían vigentes las restricciones.
La orden representa un momento inusual en la relación entre una empresa tecnológica privada y el gobierno federal estadounidense. Mientras que las limitaciones a la exportación de tecnología sensible, como chips informáticos hacia países como China, son práctica común en Washington, esta decisión es diferente: no se trata de impedir que una nación extranjera acceda a una tecnología, sino de prohibir que cualquier ciudadano no estadounidense, incluso de naciones aliadas como Canadá o Reino Unido, pueda trabajar con estos sistemas. Esto crea un dilema potencial para Anthropic, cuya fuerza laboral incluye investigadores y desarrolladores de múltiples países.
La tensión entre Anthropic y la administración Trump no es nueva. En marzo, el Pentágono ya había declarado que consideraba a la empresa un riesgo inaceptable para la cadena de suministro después de conversaciones sobre cómo sus sistemas de IA podrían utilizarse en contextos militares e de inteligencia. Ahora, apenas tres meses después, la administración ha escalado su postura de manera significativa. Anthropic presentó Claude Mythos en abril, pero desde el inicio reconoció que no podía compartirlo públicamente porque podría convertirse en una herramienta poderosa para hackers que buscaran infiltrarse en redes informáticas. La empresa compartió el sistema con aproximadamente 40 organizaciones que gestionan infraestructuras críticas, permitiéndoles identificar y corregir vulnerabilidades antes de que fueran explotadas.
Las reacciones de los investigadores que tuvieron acceso a Mythos fueron mixtas. Algunos coincidieron en que representaba una amenaza nueva y alarmante para la ciberseguridad. Otros argumentaron que era más una evolución que una revolución, y que podía usarse tanto para atacar como para defender redes informáticas. Posteriormente, Anthropic presentó una versión restringida llamada Claude Fable 5, que incluía medidas de seguridad adicionales diseñadas para bloquear respuestas en áreas sensibles como ciberseguridad y biología. Sin embargo, estas mismas medidas podrían impedir que expertos en seguridad utilizaran el sistema para defenderse de ataques.
La decisión del gobierno refleja un cambio en la postura de la administración Trump respecto a la inteligencia artificial. La semana anterior a la orden, el presidente firmó una orden ejecutiva pidiendo a las empresas que otorgaran voluntariamente al gobierno supervisión de nuevos sistemas de IA antes de su lanzamiento público. Esto marca un giro significativo para una administración que había mantenido una postura pasiva frente a la regulación de IA. Sin embargo, expertos en ciberseguridad y ex funcionarios estadounidenses expresaron sorpresa por la medida, calificándola de inconsistente con otras políticas tecnológicas de la administración, como permitir la venta de ciertos chips de IA avanzados a China.
Dean Ball, investigador senior de la Fundación para la Innovación Estadounidense y antiguo asesor de IA durante la administración Trump, publicó en redes sociales que la decisión era "desconcertante" y que no tenía palabras para describirla. En su breve comunicado, Anthropic pareció indicar que consideraba la orden una reacción exagerada, pidiendo disculpas por la interrupción a sus clientes y afirmando que creía que se trataba de un malentendido. La empresa declaró estar trabajando para restablecer el acceso lo antes posible. Mientras tanto, OpenAI, rival de Anthropic, también anunció que limitaría el lanzamiento de su último sistema, GPT-Cyber 5.4, aunque compartió su tecnología con un grupo más amplio de expertos antes de expandir el acceso.
Notable Quotes
Creemos que se trata de un malentendido y estamos trabajando para restablecer el acceso lo antes posible— Anthropic, en comunicado oficial
La decisión era desconcertante— Dean Ball, investigador senior de la Fundación para la Innovación Estadounidense
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el gobierno estadounidense sentiría la necesidad de hacer esto ahora, específicamente con Anthropic?
Mythos cambió algo fundamental. No es solo una herramienta más inteligente; es una herramienta que puede encontrar vulnerabilidades en sistemas de defensa. Eso asustó a Washington.
Pero si Anthropic ya estaba compartiendo Mythos con organizaciones de infraestructura crítica, ¿qué cambió?
La escala. Cuando anunciaron que lo compartirían con 150 organizaciones, la Casa Blanca vio que esto se estaba normalizando. Decidieron frenar antes de que fuera demasiado tarde.
¿Y los empleados extranjeros de Anthropic? ¿Realmente no pueden trabajar en esto?
Técnicamente, la orden es tan amplia que sí. Un investigador canadiense en la oficina de San Francisco no podría acceder a estos sistemas. Es un problema real para una empresa que depende de talento global.
¿Esto es consistente con cómo Trump ha manejado la tecnología?
No. Eso es lo que confunde a los expertos. Permite vender chips avanzados a China pero prohíbe que aliados trabajen con IA de Anthropic. No hay lógica clara.
¿Cree Anthropic que esto es permanente?
No lo dice directamente, pero su lenguaje sugiere que lo ven como un error. Dicen que es un malentendido y que están trabajando para restablecer el acceso. Suena como alguien que espera que esto se resuelva pronto.