La ruta sur se convirtió en la preferida mientras Irán perdía su poder de negociación
Fuerzas estadounidenses atacaron emplazamientos de misiles y almacenes de drones iraníes tras el ataque a un buque mercante singapurés el jueves en el estrecho de Ormuz. Irán amenaza con respuestas más contundentes y presiona a la OMI para que negocie garantías de seguridad, tratando de mantener control sobre la ruta marítima estratégica.
- Fuerzas estadounidenses atacaron emplazamientos de misiles, almacenes de drones y puestos de radar iraníes el viernes
- Un dron iraní impactó el carguero Ever Lovely el jueves en el estrecho de Ormuz, dañando solo las ventanas del puente
- 115 buques evacuaron el golfo Pérsico en tres días, liberando a aproximadamente 2.500 marineros de cuatro meses de confinamiento
- Más de la mitad de los buques utilizaron la ruta sur por aguas omaníes bajo supervisión estadounidense, no la ruta norte controlada por Irán
Tras el ataque iraní a un carguero en el estrecho de Ormuz, Estados Unidos lanzó represalias contra objetivos militares iraníes, tambaleando el frágil acuerdo de paz. Irán amenaza con intensificar su respuesta si continúan las infracciones.
El frágil acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán se tambaleó el viernes cuando aviones estadounidenses atacaron emplazamientos de misiles, almacenes de drones y puestos de radar costeros iraníes. La represalia llegó horas después de que el presidente Donald Trump acusara a Teherán de violar el alto el fuego tras un ataque con dron contra el Ever Lovely, un carguero de bandera singapuresa que navegaba por el estrecho de Ormuz el jueves. El Comando Central estadounidense confirmó que el proyectil iraní impactó el buque mientras salía del estrecho por la costa iraní, dañando las ventanas del puente de mando pero sin causar víctimas. La tripulación y la carga permanecieron a salvo, y el barco continuó hacia el océano Índico.
La tensión escaló rápidamente. Desde su despacho oval, Trump respondió a preguntas sobre represalias con una amenaza velada: "ya lo verán". El Comando Central declaró que el ataque iraní "claramente violó el alto el fuego" y socavó la libertad de navegación en un momento en que el comercio a través del estrecho estaba aumentando tras la entrada en vigor del acuerdo. Por su parte, el brazo militar iraní informó que sus fuerzas habían atacado "varios lugares" donde estaba acantonado "el ejército terrorista estadounidense" en la región, y advirtió que si las infracciones se repetían, la respuesta sería "más contundente".
Lo que realmente preocupa a Irán no es el ataque puntual, sino la erosión de su poder de negociación. Durante cuatro meses, aproximadamente 2.500 marineros permanecieron atrapados en el golfo Pérsico mientras los buques mercantes no podían transitar. La Organización Marítima Internacional negoció un mecanismo de evacuación que ofrecía dos rutas alternativas: una por aguas iraníes que requería autorización previa de Teherán, y otra por aguas de Omán con apoyo estadounidense. En apenas tres días, antes de que el ataque del jueves pausara temporalmente la evacuación, 115 buques abandonaron el golfo Pérsico, liberando a esos marineros de su confinamiento.
El problema para Teherán es que la ruta sur, la que transcurre por aguas omaníes bajo supervisión estadounidense, se convirtió en la preferida de las navieras. El tráfico diario creció hasta alrededor de 60 cruces en ambas direcciones el miércoles y jueves, casi el 50 por ciento de los niveles anteriores a la crisis. Más de la mitad de los buques que abandonaron Ormuz utilizaron la ruta sur. El viernes por la mañana, 15 buques salieron del estrecho, 11 de ellos por el corredor sur. Por la tarde, el tráfico se elevó a 40 buques, 27 de los cuales usaron la ruta meridional, transportando casi siete millones de barriles de crudo y derivados hacia los mercados internacionales. La ruta norte quedó reducida principalmente a buques con bandera iraní y aquellos que transportaban productos de Irán, erosionando significativamente la capacidad de presión de la República Islámica.
Irán respondió con amenazas y presión diplomática. El viceministro de Exteriores, Kazem Gharibabadi, subrayó que no se podía garantizar el paso seguro de barcos que utilizaran "acuerdos ambiguos" o rutas decididas "fuera de las consideraciones de Irán", advirtiendo que cualquier plan ejecutado sin coordinación con Teherán "terminará en la suspensión de la ruta paralela designada". La Autoridad Portuaria iraní publicó un comunicado advirtiendo a navieras, armadores y capitanes que los buques que transitaran fuera de las rutas designadas serían responsables de las "consecuencias que conlleve". La Armada de la Guardia Revolucionaria Iraní incluso ordenó a tres petroleros darse la vuelta y suspender su tránsito, mientras lanzaba mensajes de radio a otros buques instándolos a coordinarse con este cuerpo militar.
La Organización Marítima Internacional continúa negociando con Teherán garantías para reanudar la evacuación. Su secretario general, Arsenio Domínguez, aclaró que las conversaciones con Irán "no se han roto, sino que continúan", aunque matizó que las autoridades iraníes habían aceptado en principio el uso de la ruta paralela. El dilema es evidente: Irán necesita mantener su control sobre el estrecho de Ormuz como su principal carta de presión en futuras negociaciones con Washington, pero la ruta alternativa ha demostrado ser viable y preferida por el comercio internacional.
La publicación especializada Lloyd's List advierte que aunque haya más tráfico en el estrecho, la navegación no es más segura que antes del acuerdo. "Hasta que los términos de un acuerdo post alto el fuego sean conocidos y respetados, la idea de un retorno a la normalidad será más una esperanza que una previsión", señala. La pregunta que flota sobre el estrecho es si este ciclo de represalias y contrarrepresalias marca el comienzo del colapso del acuerdo, o si ambas partes encontrarán una manera de mantenerlo en pie a pesar de las tensiones que lo rodean.
Notable Quotes
Si la infracción se repite, nuestra respuesta será más contundente— Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica
Aunque haya más tráfico en el estrecho de Ormuz, su navegación no es más segura que antes de la firma del acuerdo entre EEUU e Irán— Lloyd's List
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Irán atacó ese carguero específico el jueves si ya había un acuerdo de paz en vigor?
Porque la ruta sur, la que pasa por aguas omaníes bajo supervisión estadounidense, estaba funcionando demasiado bien. En tres días, 115 buques escaparon del golfo Pérsico. Irán estaba perdiendo su poder de negociación.
¿Y Estados Unidos respondió de inmediato?
Sí, pero lo interesante es que el daño al Ever Lovely fue mínimo. Solo las ventanas del puente. El ataque estadounidense fue más un mensaje que una represalia proporcional.
¿Qué mensaje?
Que están dispuestos a defender la ruta sur. Que no permitirán que Irán cierre el estrecho de nuevo. Pero también que están presentes y vigilantes.
¿Puede Irán realmente cerrar el estrecho?
No completamente. Pero puede hacerlo lo suficientemente peligroso como para que los barcos eviten la ruta sur y usen la ruta norte, que requiere permiso iraní. Eso le devolvería el control.
¿Entonces por qué la OMI sigue negociando?
Porque 2.500 marineros fueron liberados en tres días. Eso es real. Eso importa. Pero también porque nadie sabe si este acuerdo sobrevivirá a otro ciclo de ataques.
¿Qué viene después?
Depende de si Irán ataca de nuevo. Si lo hace, Trump ha dejado claro que habrá más represalias. Y entonces el acuerdo probablemente se rompa.