EsSalud alerta sobre señales de emergencia cardiovascular en Día Mundial del Corazón

Ocho de cada diez pacientes cardíacos tienen presión alta
El Dr. Rivera señala que la hipertensión es el problema dominante en la consulta de Cardiología del Hospital Base II Moquegua.
Mark

¿Por qué el 80 por ciento? ¿Es que Moquegua tiene una epidemia de presión alta, o es que la hipertensión es simplemente lo que ves cuando miras a la gente que ya está enferma del corazón?

Mimi

Probablemente ambas cosas. La hipertensión es el factor de riesgo más común en las enfermedades cardiovasculares, así que es lógico que la mayoría de los cardiólogos la vean constantemente. Pero el 80 por ciento sugiere que en Moquegua, o en este hospital específicamente, es casi universal entre sus pacientes cardíacos.

Luke

Espera. ¿Ese 80 por ciento es de todos los pacientes que consultan en Cardiología, o solo de los que ya tienen diagnóstico de enfermedad cardíaca? Porque si es lo primero, eso incluye gente que va por chequeos de rutina. Si es lo segundo, el número es menos sorprendente.

Mimi

El Dr. Rivera dice que es de los pacientes en consulta externa de Cardiología. Así que sí, incluye a gente que va por evaluación, no solo a quienes ya tienen un infarto confirmado.

Mark

¿Y eso significa que la presión alta causa la enfermedad cardíaca, o que la gente con presión alta es más propensa a desarrollarla?

Mimi

La hipertensión daña las arterias con el tiempo. Aumenta la carga de trabajo del corazón. Es un factor de riesgo establecido, no una causa directa de un infarto, pero sí algo que lo hace más probable.

Luke

Pero el mensaje sobre los síntomas de emergencia es claro: dolor opresivo en el pecho que dura 20 a 30 minutos, o falta de aire repentina, o dolor en mandíbula, cuello, brazo. Eso es información que cualquiera puede usar.

Mark

¿Y si alguien tiene uno de esos síntomas pero no tiene hipertensión? ¿Sigue siendo una emergencia?

Mimi

Sí. Absolutamente. Los síntomas no cambian según tus factores de riesgo. Si tienes dolor opresivo en el pecho que dura más de veinte minutos, necesitas atención médica, punto.

Luke

Lo que no sabemos es cuántas personas en Moquegua reconocerían esos síntomas, o cuánto tiempo tardarían en llegar a un hospital. El mensaje es bueno, pero la capacidad de respuesta es otra cosa.

  • Un dolor opresivo en el pecho que dura entre 20 y 30 minutos y se extiende hacia el cuello, la mandíbula o los brazos es una emergencia cardiovascular que exige atención inmediata, no espera.
  • El 80% de los pacientes que llegan a Cardiología en el Hospital Base II Moquegua presentan hipertensión arterial, frecuentemente combinada con diabetes, colesterol alto, tabaquismo y sedentarismo.
  • Los infartos no siempre avisan con dolor en el pecho: pueden disfrazarse de falta de aire, molestia en la mandíbula, en un brazo o incluso en la parte alta del abdomen, confundiéndose con problemas digestivos.
  • El cardiólogo Harry Rivera Vásquez insiste en que ante cualquiera de estas señales, lo correcto es detenerse, descansar y acudir sin demora al centro de salud más cercano si la molestia no cede.
  • La prevención no exige sacrificios extremos: 30 minutos diarios de actividad física, alimentación sin excesos, abandono del tabaco y manejo del estrés pueden cambiar la trayectoria de una vida.

Cada 29 de septiembre, el Día Mundial del Corazón recuerda una verdad incómoda: la mayoría de las muertes cardiovasculares son prevenibles, y sin embargo el corazón sigue fallando en silencio. En Moquegua, los médicos de EsSalud elevan la voz para señalar que ocho de cada diez pacientes cardíacos cargan con hipertensión arterial, muchas veces sin saberlo, y que ciertos dolores persistentes en el pecho no son señales para ignorar sino llamadas urgentes a actuar. La distancia entre la enfermedad que se desarrolla lentamente y la que llega de sorpresa suele medirse en hábitos cotidianos.

El 29 de septiembre, Día Mundial del Corazón, la Red Asistencial EsSalud de Moquegua aprovechó la fecha para lanzar una advertencia concreta basada en lo que sus médicos observan a diario. En el Hospital Base II Moquegua, la hipertensión arterial no es una excepción: es el motivo de consulta de aproximadamente ocho de cada diez pacientes que llegan a Cardiología. El Dr. Harry Rivera Vásquez, cardiólogo del hospital, subrayó que esta condición rara vez aparece sola, sino acompañada de diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, sobrepeso y sedentarismo, factores que se acumulan y multiplican el riesgo.

Rivera quiso dejar claro qué señales no se pueden ignorar: un dolor opresivo en el pecho que se irradia hacia el cuello, la mandíbula, los brazos o la espalda, y que persiste entre veinte y treinta minutos, es una emergencia. No es momento de esperar ni de buscar remedios caseros. Es momento de llamar al hospital. Pero el cardiólogo también advirtió que no todos los infartos se anuncian de la misma manera: algunos se presentan como falta de aire repentina, dolor en la mandíbula o en un brazo, o incluso como molestia en la parte alta del abdomen, síntomas que muchas personas confunden con problemas digestivos. Ante cualquiera de estas señales, lo indicado es detenerse, descansar y acudir sin demora al centro de salud más cercano si la molestia no mejora.

En cuanto a la prevención, Rivera fue claro: no se trata de cambios radicales sino de decisiones sostenidas. Treinta minutos diarios de actividad física moderada, una alimentación sin excesos de grasas ni carbohidratos refinados, el abandono del tabaco, el control del peso y el manejo consciente del estrés son herramientas accesibles que pueden marcar la diferencia entre una enfermedad que avanza lentamente y una que llega sin aviso.

El 29 de setiembre marca el Día Mundial del Corazón, una fecha que cada año convoca a sistemas de salud en todo el mundo a recordar lo fundamental: el corazón falla silenciosamente en millones de personas, y la mayoría de esas muertes son prevenibles. En Moquegua, la Red Asistencial EsSalud aprovechó la ocasión para hacer sonar una alarma específica sobre lo que sus médicos ven todos los días en la consulta.

En el Hospital Base II Moquegua, la hipertensión arterial no es una comorbilidad ocasional. Es el problema que trae a ocho de cada diez pacientes que llegan al servicio de Cardiología. El Dr. Harry Rivera Vásquez, cardiólogo del hospital, lo dice sin rodeos: aproximadamente el 80 por ciento de quienes consultan presentan presión arterial elevada o sospechas fundadas de padecerla. Pero la hipertensión rara vez viaja sola. Viene acompañada de diabetes, de colesterol disparado, de depósitos de grasa en las arterias, del cigarrillo, del exceso de peso, de la vida sedentaria. Cada factor suma riesgo sobre riesgo.

Lo que Rivera quería que la gente supiera en ese día de conciencia es esto: hay señales que no se pueden ignorar. Un dolor que oprime el pecho, que puede irradiarse hacia el cuello, la mandíbula, los brazos o la espalda, y que persiste entre veinte y treinta minutos, es una emergencia. No es algo para esperar a que pase. No es algo para tomarse un té y ver si mejora. Es una llamada al hospital, ahora. Especialmente para quien ya sabe que tiene factores de riesgo acumulados.

Pero aquí está lo que complica el diagnóstico: no todos los infartos anuncian su llegada con dolor en el pecho. Algunos llegan como una falta de aire repentina que no tiene explicación. Otros se disfrazan de dolor en la mandíbula, en el cuello, en un brazo. Algunos incluso se presentan como molestia en la parte alta del abdomen, lo que muchas personas confunden con un problema del estómago o los intestinos. Rivera insistió en que ante cualquiera de estas señales, lo correcto es detenerse, descansar, y si la molestia no cede o empeora, dirigirse al centro de salud más cercano sin demora.

La prevención, según el cardiólogo, no requiere sacrificios extremos. Treinta minutos diarios de movimiento moderado. Una alimentación donde predominen alimentos sin freír, sin grasas excesivas, sin carbohidratos refinados en cantidad. El abandono del tabaco. Un peso que el cuerpo pueda sostener sin esfuerzo. El manejo consciente del estrés. Estas son las herramientas que reducen el riesgo y que, tomadas en serio, pueden cambiar la trayectoria de una vida. No son promesas de invulnerabilidad, pero sí son la diferencia entre una enfermedad cardiovascular que se desarrolla lentamente y una que llega de sorpresa.

Alrededor del 80 por ciento de los pacientes atendidos en consulta externa de Cardiología presentan hipertensión arterial o sospecha de esta enfermedad
— Dr. Harry Rivera Vásquez, cardiólogo del Hospital Base II Moquegua
Un dolor opresivo en el centro del pecho que puede extenderse hacia el cuello, mandíbula, brazos o espalda y persistir durante 20 a 30 minutos requiere atención médica
— Dr. Harry Rivera Vásquez
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