En el Martínez Valero, el Real Madrid se impuso al Elche por 3-2 en una tarde que reveló tanto la fragilidad como la resiliencia del campeón: no fue la victoria de un equipo que domina, sino la de uno que sobrevive gracias a la entereza de sus defensores. Carlos Espí emergió como figura providencial en momentos donde el orden colectivo cedió ante la presión local. Y sin embargo, lo que más pesará en los días venideros no es el marcador, sino las tensiones visibles entre Mbappé y Vinícius, que ensombrecieron incluso el homenaje al pueblo ceutí.