En el silencio del cuerpo humano, una deficiencia avanza sin anunciarse: la falta de vitamina D no duele, no fiebre, no alerta. Los especialistas advierten que cuando el daño finalmente se hace visible, ya lleva meses o años acumulándose en silencio, afectando el metabolismo, la inmunidad y el equilibrio emocional de quienes la padecen. En un mundo acostumbrado a escuchar las señales del cuerpo, esta condición nos recuerda que no todo lo que nos daña tiene voz propia.
Especialistas alertan: deficiencia de vitamina D avanza silenciosamente hasta causar daños graves
La deficiencia de vitamina D afecta la calidad de vida de pacientes con depresión, fatiga crónica e inmunidad comprometida.