En Chile, donde cuatro de cada diez adultos viven con obesidad, la cirugía bariátrica se ha convertido en una respuesta médica masiva, pero el Dr. Alexander Quintana advierte que la intervención quirúrgica es apenas el umbral de un compromiso de por vida. Cuando los pacientes abandonan el seguimiento médico, el cuerpo alterado permanentemente puede caer en una paradoja devastadora: acumular peso y carecer de nutrientes esenciales al mismo tiempo. La verdadera pregunta no es si la cirugía funciona, sino si el paciente está dispuesto a sostener, durante décadas, los hábitos que la hacen funciona
Especialista advierte sobre desnutrición de doble carga tras cirugía bariátrica sin seguimiento
Eres obeso y desnutrido al mismo tiempo
¿Por qué la gente abandona los controles médicos después de la cirugía si los riesgos son tan claros?
Porque la cirugía se vende como el final de la historia, no como el comienzo. El paciente piensa: me operé, bajé de peso, problema resuelto. Pero la realidad es que acaba de comenzar un tratamiento de por vida.
¿Qué es exactamente la desnutrición de doble carga? Suena contradictorio.
Es que lo es. Estás ganando peso porque comes más calorías de las que quemas, pero simultáneamente tu cuerpo no está absorbiendo los nutrientes que necesita. Eres obeso y desnutrido. Es como tener un auto que consume gasolina pero el motor no funciona.
¿Entonces la cirugía nunca se revierte?
Nunca. La anatomía cambió de forma permanente. Por eso la suplementación no es opcional, es obligatoria. Cada seis meses, análisis de sangre. Posiblemente de por vida.
¿Cuál es el verdadero factor que determina el éxito?
Los hábitos. No la cirugía. El cirujano puede ser brillante, pero si el paciente vuelve a los mismos patrones de alimentación y sedentarismo, volverá a subir de peso. Y esta vez, además, estará desnutrido.
¿Debería la gente evitar la cirugía entonces?
No necesariamente. Para algunos pacientes es una herramienta valiosa. Pero tiene que ser una decisión consciente de que estás comprometiéndote con un cambio de vida permanente, no con una solución rápida.
Le Pouls
- Chile opera cerca de veinticuatro mil cirugías bariátricas al año, pero una proporción significativa de pacientes abandona los controles médicos tras los primeros meses, ignorando que la alteración anatómica es permanente e irreversible.
- Sin seguimiento, el cuerpo comienza a dar señales de alarma silenciosas: fatiga crónica que no cede con el descanso, caída masiva del cabello y una pérdida de energía que deteriora la vida cotidiana sin que el paciente comprenda la causa.
- El fenómeno más grave es la desnutrición de doble carga: el paciente recupera peso mientras sufre simultáneamente una carencia profunda de micronutrientes y macronutrientes, combinando obesidad y desnutrición en un mismo cuerpo.
- El Dr. Quintana propone un protocolo de compensación permanente —controles cada seis meses, análisis de sangre, suplementación oral y, en casos severos, sueroterapia intravenosa— pero advierte que ninguna medida clínica sustituye el cambio real de hábitos.
- El mensaje final es categórico: el éxito o el fracaso de la cirugía no se decide en el quirófano, sino en las decisiones diarias de alimentación, ejercicio y adherencia al plan nutricional durante los años que siguen.
En Chile, donde cuatro de cada diez adultos viven con obesidad, la cirugía bariátrica se ha convertido en una respuesta médica masiva, pero el Dr. Alexander Quintana advierte que la intervención quirúrgica es apenas el umbral de un compromiso de por vida. Cuando los pacientes abandonan el seguimiento médico, el cuerpo alterado permanentemente puede caer en una paradoja devastadora: acumular peso y carecer de nutrientes esenciales al mismo tiempo. La verdadera pregunta no es si la cirugía funciona, sino si el paciente está dispuesto a sostener, durante décadas, los hábitos que la hacen funcionar.
Chile enfrenta una crisis de obesidad de proporciones históricas: cuatro de cada diez adultos la padecen, y ocho de cada diez cargan con exceso de peso. Impulsadas en parte por financiamiento público, las cirugías bariátricas se triplicaron hasta alcanzar cerca de veinticuatro mil procedimientos anuales. Sin embargo, el Dr. Alexander Quintana, médico de familia especializado en nutrición y director de Clínica Nutrir, advierte que el verdadero problema comienza cuando los pacientes creen que la operación es el punto final del tratamiento.
La cirugía transforma la anatomía de forma permanente: el estómago se reduce y el intestino delgado se reorganiza, eliminando para siempre la capacidad normal de absorción de nutrientes. Esa condición no desaparece con el tiempo. Cuando los controles se interrumpen, el cuerpo empieza a manifestar señales graves —fatiga crónica, caída del cabello, pérdida de energía— que el paciente sin acompañamiento médico no sabe interpretar.
El escenario más preocupante es lo que Quintana denomina desnutrición de doble carga: el paciente recupera peso progresivamente mientras sufre, al mismo tiempo, una carencia profunda de micro y macronutrientes. Obeso y desnutrido en simultáneo. La paradoja destruye la calidad de vida y deteriora la salud de manera silenciosa, alimentada por el mito de que quien tiene exceso de peso está bien nutrido.
Como la cirugía es irreversible, la única respuesta posible es la compensación permanente: evaluaciones médicas periódicas, análisis de sangre para monitorear hierro, zinc y vitaminas, suplementación oral continua y, en casos severos, sueroterapia intravenosa. Pero Quintana es enfático en que ninguna de estas herramientas clínicas reemplaza lo esencial: el cambio de hábitos. El rebote de peso no es un fallo quirúrgico; es la consecuencia de decisiones cotidianas que no se transformaron. Para quienes ven en la cirugía una solución definitiva, su advertencia es directa: el día de la operación importa mucho menos que todos los días que vienen después.
La obesidad en Chile ha alcanzado proporciones que demandan intervención quirúrgica con frecuencia creciente. Cuatro de cada diez adultos chilenos viven con obesidad; ocho de cada diez cargan con exceso de peso. Hace poco más de una década, los cirujanos realizaban entre ocho mil y nueve mil bypass y manga gástrica al año. Luego llegó el bono PAD —un programa de financiamiento público— y la cifra se triplicó hasta rondar las veinticuatro mil operaciones anuales. Pero aquí está el problema que nadie quiere escuchar: la cirugía es apenas el comienzo de un viaje que durará toda la vida, y muchos pacientes lo abandonan después de los primeros meses.
El Dr. Alexander Quintana, médico de familia especializado en nutrición y director de Clínica Nutrir, ha visto de cerca lo que sucede cuando los controles se interrumpen. La cirugía altera la anatomía de forma permanente. El estómago se reduce, el intestino delgado se reorganiza, y con ello desaparece la capacidad del cuerpo para absorber nutrientes de manera normal. «Ese es el inicio de un tratamiento que va a ser para toda la vida», dice Quintana. «Las condiciones en las que quedan los pacientes —la reducción de absorción que se produce como consecuencia de la cirugía— es el punto de partida para otros problemas, muy serios, que tienen que ver con anemia, déficit de vitaminas, de minerales y lo que afecta sustantivamente la calidad de vida».
Los síntomas llegan sin aviso. Fatiga crónica que no desaparece con el descanso. Cabello que se cae en cantidades alarmantes. Una energía física que simplemente se evapora. Estos no son efectos secundarios menores; son señales de que el cuerpo está entrando en un estado de carencia profunda mientras el paciente, sin seguimiento médico, no tiene idea de qué está sucediendo.
Pero existe un fenómeno aún más perverso, uno que Quintana describe con precisión clínica: la desnutrición de doble carga. Ocurre cuando el paciente, sin los controles y cambios de hábito necesarios, comienza a recuperar peso. Aquí es donde la paradoja se vuelve brutal. El paciente está ganando kilos nuevamente, pero simultáneamente sufre una carencia profunda de micronutrientes y macronutrientes. Es obeso y desnutrido al mismo tiempo. «Tienes una desnutrición de doble carga», explica Quintana. «Tienes la idea equivocada de que alguien que está obeso está bien nutrido. Eso es incorrecto. Pero en este caso, además de tener obesidad, nuevamente tiene una desnutrición por falta de nutrientes y esa combinación es la que realmente afecta mucho la calidad de vida, deteriora mucho la salud de las personas».
No existe cura para esta condición porque la cirugía no es reversible. El cuerpo nunca recuperará su capacidad original de absorción. Por eso Quintana es categórico: «Esta es una cirugía que no va a cambiar tu condición de mala absorción nunca más». Lo que sí se puede hacer es compensar. Evaluaciones médicas cada seis meses, análisis de sangre para monitorear los niveles de hierro, zinc y vitaminas. Suplementación oral permanente. En casos severos, sueroterapia intravenosa —infusiones de minerales y vitaminas directamente en el torrente sanguíneo— para reponer rápidamente lo que el intestino no puede absorber.
Pero aquí está lo que Quintana quiere que todos entiendan: ninguna de estas medidas importa si el paciente no cambia sus hábitos. «Estar saludable no tiene nada que ver con venir a verme», dice. «Estar saludable tiene que ver con los hábitos que usted tenga». El rebote de peso no es culpa de la técnica quirúrgica. Es culpa de las decisiones diarias: qué se come, cuánto se come, si se hace ejercicio, si se respeta el plan nutricional. «El rebote se produce porque no se cambiaron los hábitos, que son los que garantizan la mantención del resultado y de la salud en el largo plazo».
Para quienes están considerando la cirugía buscando una solución mágica, Quintana tiene un mensaje final: piénsalo más. El cirujano probablemente será excelente. Pero el futuro —exitoso o no— no depende del día de la operación. Depende de los años que vienen después.
Citations marquantes
Ese es el inicio de un tratamiento que va a ser para toda la vida, porque las condiciones en las que quedan los pacientes producen el punto de partida para problemas muy serios que tienen que ver con anemia, déficit de vitaminas y de minerales— Dr. Alexander Quintana, médico de familia y nutrición
Estar saludable no tiene nada que ver con venir a verme. Estar saludable tiene que ver con los hábitos que usted tenga— Dr. Alexander Quintana