En el Mediterráneo occidental, donde la historia ha trazado fronteras caprichosas y el mar guarda memorias amargas, España y Marruecos atraviesan una de esas crisis que nacen más del miedo y la conveniencia política que de agravios reales. Ciento cuarenta y una personas murieron ahogadas frente a Ceuta en julio de 2026, y ese dolor colectivo fue convertido en munición electoral por quienes prefieren el conflicto al entendimiento. La sabiduría de los vecinos, sin embargo, siempre ha consistido en recordar que compartir frontera es un destino, no una elección, y que el diálogo es el único camino
España y Marruecos: superar la crisis con realismo político y diálogo
141 personas ahogadas en las aguas que bañan Ceuta durante los eventos del 30 y 31 de julio de 2026.