En los veinticinco años que lleva midiendo el pulso educativo del mundo, el informe PISA nunca había registrado para España un retroceso tan profundo como el de 2025. En un año en que casi ninguna de las noventa naciones evaluadas por la OCDE salió bien parada, España no solo acompañó la tendencia global: la superó en sentido negativo, con la comprensión lectora como herida más visible. Detrás de las cifras hay una generación de jóvenes que llega a la adultez con capacidades de aprendizaje más frágiles que las de quienes los precedieron, y un sistema educativo que deberá responder preguntas qu
España registra su mayor caída educativa en 25 años de pruebas PISA
El bajo desempeño educativo afecta directamente a millones de estudiantes españoles, comprometiendo sus oportunidades futuras de empleo y desarrollo.