España derriba su primer dron ruso en Rumanía mientras Moscú prueba las defensas de la OTAN

Nuestra guerra empieza cuando suena la alarma
El teniente coronel Borja Calvo describe la realidad de la vigilancia constante en el flanco este de la OTAN.
Mark

¿Por qué es significativo que haya sido España, y no Rumania, quien derribó este dron?

Mimi

Porque demuestra que la OTAN funciona como sistema integrado. No es solo que Rumania defienda su propio espacio aéreo, sino que cualquier aliado puede responder. España estaba ahí, entrenada, lista, y lo hizo.

Luke

Pero espera. ¿Sabemos realmente que fue la primera vez que un aliado distinto a Rumania lo hizo? El artículo lo dice, pero ¿es confirmado por múltiples fuentes o es solo lo que dice el Ejército del Aire español?

Mark

Entiendo. Entonces, ¿qué está haciendo realmente Rusia? ¿Está atacando o solo probando?

Mimi

Calvo lo deja claro: está midiendo. Rusia quiere saber cuánto tarda en reaccionar la OTAN, cuáles son los tiempos de respuesta, dónde están los límites.

Luke

Eso es una interpretación. Lo que sabemos es que hay más incidentes: quince en agosto, cuatro en septiembre. Pero no sabemos si Rusia tiene un plan específico o si simplemente hay más actividad porque la guerra en Ucrania está más caliente.

Mark

¿Y esos treinta segundos que ahorraron al acortar la cadena de mando? ¿Realmente importan?

Mimi

En una situación donde tienes quince minutos para despegar y derribar algo que se mueve rápido, treinta segundos pueden ser la diferencia entre éxito y fracaso. Es la diferencia entre estar listo cuando el dron vuelve a entrar o no estarlo.

Luke

Cierto, pero también es una cifra que da Calvo. No hay confirmación independiente de que esos treinta segundos sean reales o si es una estimación.

Mark

¿Qué pasa si Rusia decide escalar? ¿Está España preparada?

Mimi

Eso es lo que todo este entrenamiento constante intenta garantizar. Doscientos mil soldados en diez días si se invoca el artículo 5. Es un compromiso real.

Luke

Es el plan. Pero planes y realidad son cosas distintas. Nunca hemos visto si eso realmente funcionaría bajo presión real. Lo que sabemos es que están entrenando como si fuera posible.

  • Cazas F-18 españoles derribaron dron ruso Gerbera de tres metros de envergadura sobre Rumanía a las 3.45 de la madrugada
  • Primera vez que una fuerza aérea aliada distinta a Rumania logra derribar un dron ruso en territorio OTAN
  • Rusia registró 15 alarmas de despegue de emergencia en agosto y 4 en septiembre en Rumanía
  • España despliega 200 militares en vigilancia aérea y 204 infantes de marina en grupo de batalla multinacional
  • Radar de vigilancia en Schitu, Rumanía, alcanzó 30.000 horas de operación continua el 8 de septiembre

Cazas F-18 españoles despegaron en menos de 15 minutos tras alarma nocturna y derribaron dron ruso de tres metros de envergadura sobre territorio OTAN en Rumanía. Rusia ha aumentado incidentes Alpha Scramble: 15 en agosto y cuatro en septiembre, probando constantemente capacidad de respuesta aliada en frontera con Ucrania.

Pilotos españoles derribaron un dron ruso Gerbera que penetró espacio aéreo aliado en Rumanía, primera vez que una fuerza aérea aliada distinta a la rumana logra este objetivo. Rusia intensifica pruebas de respuesta defensiva de la OTAN en el flanco este.

A las 3.45 de la madrugada, las alarmas de la base Mihail Kogalniceanu en Rumanía cortaron el silencio con un mensaje que los soldados españoles de guardia nunca habían escuchado a esa hora: un dron ruso acababa de cruzar hacia territorio de la OTAN. En los meses desde que comenzó la guerra en Ucrania, las pruebas de defensa aérea habían sonado siempre durante el día. Esta vez era diferente. Los dos pilotos de caza F-18, sus mecánicos y armeros tenían quince minutos para estar en el aire. Lo que sucedió después marcó un hito: España derribó por primera vez un dron ruso en territorio aliado, un logro que hasta entonces solo había conseguido la fuerza aérea rumana.

Desde que el teniente coronel Borja Calvo comenzó el despliegue del destacamento Paznic a finales de julio, los doscientos hombres y mujeres de la misión han experimentado una escalada constante de incidentes. En agosto registraron quince alarmas de despegue de emergencia. En septiembre ya sumaban cuatro, incluida la de esa madrugada de miércoles a jueves. El dron que los cazas españoles persiguieron era un modelo Gerbera ruso, de tres metros de envergadura y 3,5 de largo. Cuando abandonó el espacio aéreo aliado y entró en Ucrania, parecía que la amenaza había pasado. Pero su trayectoria indicaba que volvería a cruzar la frontera. Los pilotos esperaban. Cuando el dron reingresó, los cazas ya estaban posicionados. En cuestión de segundos, el objetivo fue eliminado. Los tenientes jóvenes del Ejército del Aire y del Espacio habían logrado lo que ningún otro aliado, excepto Rumania, había conseguido.

Calvo explica que Rusia no está atacando, sino midiendo. «Nuestra guerra empieza cuando suena la alarma», dice con la seriedad de quien lleva la responsabilidad de mantener seguros todos los equipos. La estrategia rusa varía según la geografía. En Rumanía, donde la frontera de 531 kilómetros con Ucrania está cerca de puertos críticos por donde sale el trigo ucraniano, Moscú utiliza drones. En los Bálticos, donde también hay destacamentos españoles, la táctica es diferente: aeronaves que invaden brevemente el espacio aéreo comunitario, obligando a los pilotos a escoltarlas hasta que se retiran. El martes anterior al incidente, dos cazas españoles en Estonia identificaron y escoltaron una aeronave rusa sobre el Báltico. La amenaza ya no es solo del flanco este, sino que se extiende por toda la Unión Europea.

Esta intensificación ha forzado cambios en los protocolos de respuesta. La cadena de mando para autorizar el derribo de drones se ha acortado, eliminando un nivel de aprobación que ahora ahorra treinta segundos vitales. Calvo, quien lleva en su brazo izquierdo el parche que certifica más de mil horas de vuelo en F-18, explica que para derribar los aparatos no tripulados utilizan dos tipos de armas: misiles de infrarrojos o cañones de veinte milímetros. Los cañones no pueden usarse de noche. «El misil es lo mejor en relación calidad efecto, no importa el coste», dice consciente de que cada uno cuesta más de trescientos mil euros. La dotación de siete cazas F-18 está organizada para que cinco permanezcan siempre operativos, mientras dos rotan en revisiones profundas de cinco días máximo según estándares de la OTAN. Pronto se reforzará la misión con dos helicópteros NH-90 y ya cuenta con un A400M para reabastecimiento en vuelo.

La vigilancia aérea se completa con el trabajo del comandante José Alberto Escolar al frente del destacamento Tigru, que en octubre cumplirá cuatro años desplegado en la operación Policía Aérea de Radar. En la localidad rumana de Schitu, en la costa oeste del mar Negro, el Ejército del Aire y del Espacio opera un radar de vigilancia de largo alcance tipo AN/TPS.43M que funciona veinticuatro horas al día, siete días a la semana. El aparato tiene un alcance de 240 millas, cobertura tridimensional y 360 grados, y el 8 de septiembre alcanzó las treinta mil horas de vigilancia continua. Puede detectar objetos voladores de hasta 0,01 metros. Unos cuarenta operadores rotan por cuatrimestres para mantener el sistema funcionando. La información que recaba va directa al controlador del Centro de Operaciones Aéreas Combinadas en Torrejón de Ardoz, quien analiza las trayectorias y decide qué constituye una alarma de despegue de emergencia.

En tierra, la disuasión se ejerce con presencia de tropas. A varias horas en coche de la base principal, doscientos cuatro infantes de marina de la Armada contribuyen a un grupo de batalla multinacional liderado por Francia. Están equipados con vehículos Piranha IIIC 8x8 y vamtac armados con misiles Spike de fabricación israelí y morteros de 81 milímetros. También cuentan con un destacamento de drones pilotados a distancia. Hasta el 30 de septiembre, sesenta de estos militares junto a veinte estadounidenses participaban en el ejercicio multinacional Heracleea 26, donde doscientos ochenta elementos de infantería de marina coordinaban operaciones tácticas en el delta del Danubio y en tierra. El capitán Juan Romero explica el objetivo mientras sus soldados descienden de los Piranha en formación de ataque: «Nuestro objetivo es disuadir la amenaza terrestre rusa y, si fuera necesario, pasar a situación defensiva». La cabo Calero vuela un dron Parrot con alcance de cuatro kilómetros, permitiendo a los infantes conocer las posiciones enemigas y su armamento.

Esta estructura defensiva es parte de un dispositivo más amplio. España es nación marco en Eslovaquia, pero sus fuerzas armadas participan en misiones en Rumanía, Eslovaquia y Letonia. Ocho grupos de batalla componen la defensa terrestre del flanco este, desplegados en Rumanía, Letonia, Bulgaria, Estonia, Hungría, Lituania, Polonia y Eslovaquia. Desde 2023, se practican constantemente ejercicios de interoperabilidad con un objetivo claro: estar preparados para que, si se invoca el artículo 5 de la OTAN, la alianza pueda desplegar doscientos mil soldados sobre el terreno en diez días. En las bases, en los radares, en los centros de mando y en los campos de maniobras, los militares españoles repiten los mismos procedimientos hasta convertirlos en respuestas automáticas. Una alarma de madrugada, un cambio de trayectoria, una aeronave que se acerca demasiado a la frontera o una unidad que recibe orden de despliegue son situaciones que se entrenan como si fueran reales, porque la lógica que guía todo el dispositivo es simple: estar preparados para que el peor escenario nunca llegue a ocurrir.

Antes el ataque de dron era anecdótico, ahora se ha normalizado. Rusia está constantemente probando la capacidad de respuesta de los aliados
— Teniente coronel Borja Calvo
Nuestro objetivo es disuadir la amenaza terrestre rusa y, si fuera necesario, pasar a situación defensiva
— Capitán Juan Romero
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