En un momento en que las placas tectónicas del orden atlántico se desplazan, Canadá vuelve su mirada hacia Europa como alternativa a una relación con Washington cada vez más tensa bajo la administración Trump. España, consciente de que los grandes reordenamientos geopolíticos generan oportunidades para quienes se anticipan, posiciona su sector de infraestructuras como puente natural en la cooperación energética que podría nacer de esta nueva alianza. La propuesta de Mark Carney de convertir a Canadá en miembro asociado de la UE es todavía una idea audaz, pero revela la profundidad del replante