El Sistema Nacional de Salud amplió en mayo el cribado poblacional a 45-74 años, incorporando más de un millón de mujeres e invirtiendo 534 millones de euros hasta 2029. Galicia ya detectó 485 cánceres en mujeres de 70-74 años con tasa de 8,14 casos por 1.000, pero estudios indican que el 31% podrían ser sobrediagnósticos sin consecuencias clínicas.
España amplía el cribado de cáncer de mama a 45-74 años, pero sin certeza sobre reducción de muertes
Encontrar más tumores no es lo mismo que salvar más vidas
¿Por qué España decidió ampliar el cribado precisamente ahora, a los 45 y hasta los 74 años?
Principalmente por el envejecimiento demográfico. Los españoles viven más años, y la recomendación europea de 2022 sugería que los programas de cribado deberían adaptarse a esa realidad. Pero es importante notar que vivir más años no significa automáticamente que todas las mujeres tengan el mismo riesgo de cáncer o la misma salud.
Cierto, pero ¿hay evidencia sólida de que esto reduce muertes? Porque el artículo es muy claro: detectar más tumores no es lo mismo que salvar más vidas.
¿Qué encontró Galicia cuando comenzó a invitar a mujeres de 70 a 74 años hace tres años?
Encontraron 485 cánceres en ese grupo de edad, con una tasa de detección mucho más alta que en grupos más jóvenes. Casi el 82 por ciento de las mujeres invitadas acudieron a hacerse la mamografía.
Pero eso es el punto exacto del problema. Sí, encontraron más tumores. Pero ¿cuántos de esos 485 cánceres habrían causado síntomas o muerte si no se hubieran detectado? Eso no lo saben.
¿Qué es el sobrediagnóstico y por qué es un problema?
Es cuando el cribado detecta un tumor que, de no haberse encontrado, nunca habría causado síntomas ni puesto en riesgo la vida de la mujer. Un estudio estadounidense sugiere que el 31 por ciento de los cánceres detectados en mujeres de 70 a 74 años podrían ser sobrediagnósticos.
Y eso importa porque esas mujeres reciben un diagnóstico de cáncer, se someten a tratamiento—cirugía, quimioterapia, radioterapia—y sufren los efectos secundarios de un tratamiento que nunca necesitaron.
Entonces, ¿la decisión de ampliar el cribado fue un error?
No necesariamente. El modelo económico que evaluó 18 estrategias diferentes concluyó que la opción de 45 a 74 años ofrecía la mejor relación entre beneficios y costes. Pero eso se basa en beneficios esperados, no comprobados.
Exacto. El modelo asume que la detección temprana reduce la mortalidad, pero eso no se ha demostrado en este grupo de edad. Para saberlo con seguridad, habría que seguir a las mujeres durante una década.
¿Cuál es el futuro del cribado de cáncer de mama?
Probablemente evolucione hacia un cribado personalizado basado en el riesgo individual. Un proyecto llamado MamoRisk está validando un modelo que combina información genética, datos sociodemográficos, hábitos de vida y densidad mamaria para clasificar a cada mujer según su riesgo.
Eso tiene sentido. En lugar de decir "todas las mujeres de 45 a 74 años necesitan una mamografía cada dos años", podrías decir "esta mujer específica, con este perfil de riesgo, necesita este tipo de vigilancia". Pero ese modelo aún está siendo validado.
Le Pouls
- Ampliación en mayo de 2025 a mujeres de 45-74 años, incorporando más de un millón de mujeres
- Inversión estimada de 534 millones de euros entre 2025 y 2029
- Galicia detectó 485 cánceres en mujeres de 70-74 años con tasa de 8,14 casos por 1.000 exploradas
- Estudio estadounidense estima que el 31% de cánceres detectados en mujeres de 70-74 años podrían ser sobrediagnósticos
El Sistema Nacional de Salud amplió en mayo el cribado poblacional a 45-74 años, incorporando más de un millón de mujeres e invirtiendo 534 millones de euros hasta 2029. Galicia ya detectó 485 cánceres en mujeres de 70-74 años con tasa de 8,14 casos por 1.000, pero estudios indican que el 31% podrían ser sobrediagnósticos sin consecuencias clínicas.
España ha ampliado el programa de detección precoz de cáncer de mama a mujeres de 45 a 74 años, pero expertos advierten que detectar más tumores no garantiza reducir muertes ni resuelve incertidumbres sobre sobrediagnóstico.
En mayo pasado, España tomó una decisión que afectará a más de un millón de mujeres: ampliar el programa nacional de detección del cáncer de mama a todas las que tengan entre 45 y 74 años. Hasta entonces, el Sistema Nacional de Salud ofrecía mamografías cada dos años solo a las mujeres de 50 a 69 años. Ahora, esa ventana se abre más temprano y se cierra más tarde, incorporando a mujeres más jóvenes y, especialmente, a un grupo que hasta hace poco quedaba fuera: las de 70 a 74 años. La inversión estimada para poner en marcha este cambio entre 2025 y 2029 asciende a 534 millones de euros.
La decisión responde a una realidad demográfica innegable: los españoles viven más años. Pero aquí surge la primera tensión del asunto. Vivir más no es lo mismo que mantener la misma salud, el mismo riesgo de enfermedad o las mismas necesidades de prevención. Las comunidades autónomas, que tienen la responsabilidad de ejecutar el programa, disponen de tres años para comenzar a modificar el cribado y seis para alcanzar una cobertura cercana al 100 por ciento en los nuevos grupos de edad. El panorama actual es un mosaico desigual: Galicia y Castilla y León ya ofrecen el programa entre los 45 y los 74 años; La Rioja y Navarra lo hacen de los 45 a los 69; Cataluña mantiene todavía el rango de 50 a 69 años. Otras regiones están en distintas fases de ampliación.
Galicia es el laboratorio más avanzado de esta expansión. Hace tres años, en septiembre de 2023, comenzó a invitar a las mujeres de 70 a 74 años a hacerse una mamografía. Los números iniciales son impresionantes: de 111.400 mujeres invitadas hasta finales de 2025, 90.769 acudieron, una participación del 81,48 por ciento, prácticamente idéntica a la del resto del programa. Entre septiembre de 2023 y diciembre de 2024, los radiólogos detectaron 485 cánceres de mama en este grupo de edad, con una tasa de 8,14 casos por cada mil mujeres exploradas. En comparación, los grupos de edad inmediatamente inferiores mostraban tasas de 4,83 y 5,15 casos por mil. La mamografía, en otras palabras, encuentra más tumores cuando se busca en mujeres mayores.
Pero aquí comienza el dilema que los expertos no pueden resolver con certeza. Encontrar más tumores no es lo mismo que salvar más vidas. Antes de ampliar el programa, el Ministerio de Sanidad encargó un informe a la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Jessica Ruiz, coordinadora del área de evaluación de AQuAS, fue clara en sus conclusiones: la evidencia sugiere que podría haber un beneficio para las mujeres de 70 a 74 años, pero "la magnitud de este beneficio no se conoce exactamente y la evidencia no es suficientemente sólida". La razón es técnica pero crucial. Los estudios disponibles son observacionales; comparan lo que sucede en poblaciones donde se ha ampliado el cribado, pero no pueden demostrar que los resultados se deban únicamente a la intervención. Otros factores—nuevos tratamientos, técnicas quirúrgicas mejoradas, cambios en el estilo de vida—influyen en cómo evoluciona la enfermedad. Para saber con seguridad si el diagnóstico precoz reduce muertes, habría que seguir a las mujeres durante al menos una década.
Emerge entonces el fantasma del sobrediagnóstico. Un estudio estadounidense publicado en Annals of Internal Medicine analizó datos de más de 54.000 mujeres de 70 años o más y estimó que aproximadamente el 31 por ciento de los cánceres detectados mediante cribado en mujeres de 70 a 74 años podrían ser sobrediagnósticos: tumores que, de no haberse encontrado, nunca habrían causado síntomas ni puesto en riesgo la vida de la mujer. Estos números no pueden extrapolarse directamente a España, pero plantean una pregunta incómoda: ¿es beneficioso seguir buscando un cáncer en una mujer cuya expectativa de vida puede estar limitada por otras enfermedades, sabiendo que el diagnóstico y el tratamiento podrían causarle daño sin proporcionarle beneficio real?
El futuro del cribado, según los responsables de salud pública en Galicia, probablemente no consista en seguir ampliando rangos de edad. En cambio, apunta hacia algo más sofisticado: un cribado personalizado basado en el riesgo individual de cada mujer. Un proyecto llamado MamoRisk, liderado desde Galicia por la investigadora Manuela Gago Domínguez, está validando un modelo que calcula el riesgo individual combinando información genética, datos sociodemográficos, hábitos de vida y densidad mamaria. La idea es clasificar a cada mujer según su riesgo y ajustar la intensidad de su vigilancia en consecuencia. Participarán 10.000 mujeres de 14 comunidades autónomas. Si funciona, representaría un cambio fundamental: pasar de un sistema donde la edad determina quién entra en el programa a otro donde la edad es solo una variable más dentro de una evaluación individual del riesgo.
Mientras tanto, la decisión ya está tomada. El modelo económico que AQuAS desarrolló comparó 18 estrategias diferentes de cribado, variando edades de inicio y finalización e intervalos entre mamografías. Entre todas las opciones, la que ofrecía la mejor relación entre beneficios en salud y costes era precisamente la que se aprobó: mamografías cada dos años entre los 45 y los 74 años. Pero como reconoce Guillem Torres, economista de la salud de AQuAS, el modelo se basa en dos efectos esperados del cribado que aún no se han medido completamente: detectar tumores en estadios más tempranos, cuando tienen mejor pronóstico, y que esos tumores encontrados mediante cribado tengan una mortalidad menor que los diagnosticados después de que aparezcan síntomas. Lo que queda pendiente es saber si eso que se espera realmente ocurre, y a qué costo.
Citations marquantes
La evidencia apunta a que podría haber un beneficio para este grupo de edad. Sin embargo, la magnitud de este beneficio no se conoce exactamente y la evidencia no es suficientemente sólida.— Jessica Ruiz, coordinadora del área de evaluación de AQuAS
Para saberlo con seguridad habría que seguir a las mujeres durante, al menos, una década.— Jessica Ruiz, coordinadora del área de evaluación de AQuAS