A mediados de septiembre de 2026, España recibió una señal de alarma que trasciende las aulas: sus estudiantes de quince años registraron el peor desempeño de su historia en las pruebas PISA, el termómetro internacional de la educación. Lo inquietante no es solo el dato español, sino que la caída se repite en múltiples países, sugiriendo que algo en la manera en que el mundo educa a sus jóvenes ha cambiado de forma profunda. Educadores andaluces apuntan a reformas legislativas apresuradas y mal acompañadas como detonante inmediato, pero el horizonte invita a preguntas más grandes sobre el apre