En Bayamo, antes de que el calendario marque el inicio de un nuevo curso, la Escuela Profesional de Arte Manuel Muñoz Cedeño —nombrada en honor al compositor del Himno Nacional cubano— emprende una renovación colectiva que trasciende la pintura y el cemento. Lo que ocurre en sus pasillos y dormitorios es un acto de fe en el arte como vocación digna: maestros, trabajadores culturales y empleados se unen para preparar un espacio que, el primero de septiembre, recibirá a jóvenes que aspiran a ser actores, músicos y bailarines. La premisa es sencilla y profunda a la vez: los ambientes donde se for