En un momento que podría marcar un punto de inflexión en la historia de las islas británicas, los líderes de Escocia, Gales e Irlanda del Norte han unido sus voces para exigir a Londres el reconocimiento de su derecho a la independencia. Lo que antes eran corrientes separadas del nacionalismo regional se ha convertido en una marea coordinada, señal de que las identidades políticas que sostienen el Reino Unido están siendo interrogadas desde adentro. La pregunta que este frente común coloca sobre la mesa no es nueva, pero nunca antes había sido formulada con tanta sincronía ni con tanto peso co