A un mes de las elecciones presidenciales en Brasil, un escándalo financiero vinculado al Banco Master ha irrumpido en la campaña con una fuerza que trasciende la disputa entre candidatos: pone en cuestión la integridad de las instituciones mismas. Las revelaciones sobre flujos de dinero entre banqueros, políticos y magistrados recuerdan que en democracias polarizadas, la confianza institucional es tan frágil como decisiva. Lula y Flávio Bolsonaro llegan a la recta final separados por apenas cinco puntos, pero el verdadero abismo que deben cruzar es el de la credibilidad pública.