El Banco Central estaba todo podrido, del primero al último
En el cruce entre el poder político y las sombras financieras, el financista Francisco Hauque tomó la palabra pública como escudo personal, acusando al expresidente Alberto Fernández de participar activamente en maniobras con dólar blue durante su gobierno. Su testimonio, que involucra a funcionarios del Banco Central y operadores del entorno kirchnerista, no surge del civismo sino de la necesidad: amenazado y bajo custodia, Hauque convirtió la televisión en su garantía de vida, revelando una red donde el dinero paralelo, la deuda impaga y la violencia institucional se entrelazan con inquietante naturalidad.
- Hauque acusa directamente a Alberto Fernández de ser partícipe activo —no mero testigo— de operaciones con dólar blue, describiendo esa red como 'una de las cajas que él tenía'.
- El Banco Central aparece retratado como una institución corrompida de arriba abajo, con Pesce y otros funcionarios señalados como conocedores o facilitadores de las maniobras irregulares.
- La deuda de tres millones de dólares que Piccirillo no pagó derivó en un operativo de siembra de armas y drogas en el auto de Hauque, un episodio que revela hasta dónde puede llegar la impunidad cuando el dinero y el poder se fusionan.
- Hauque vive bajo custodia y recibe amenazas que atribuye a sectores con acceso a inteligencia del Estado, lo que convierte su aparición pública en una apuesta desesperada por su propia supervivencia.
- El financista aguarda ser citado judicialmente para aportar pruebas, dejando abierta la posibilidad de que lo revelado en televisión sea apenas la superficie de una trama más profunda.
Francisco Hauque se presentó ante las cámaras el viernes pasado no como un delator voluntario, sino como un hombre que calcula que hablar en público es más seguro que guardar silencio. Su acusación central: Alberto Fernández no era ajeno a las maniobras con dólar blue y sistemas de importación durante su presidencia, sino un participante activo que obtenía beneficios de esa red. "Era una de las cajas que él tenía", afirmó con una frase que evoca estructuras paralelas de financiamiento alimentadas desde el poder.
El relato de Hauque trazó un mapa de complicidades que incluye a Miguel Ángel Pesce, exdirector del Banco Central, a la inspectora Romina García, y a Matías Tombolini, exsecretario de Comercio vinculado a Sergio Massa. Sobre este último, Hauque fue más cauteloso: no pudo confirmar si tenía conocimiento directo de las operaciones. Del Banco Central en su conjunto, sin embargo, no tuvo dudas: "estaba todo podrido, del primero al último".
El nudo más oscuro de la historia involucra a Elías Piccirillo, exmarido de la vedette Jésica Cirio. Hauque le había prestado tres millones de dólares que nunca fueron devueltos. La respuesta de Piccirillo, según la investigación judicial, fue plantar un arma y un kilogramo de droga en el auto de Hauque para enviarlo preso. Un expolicial apodado "el lobo" ejecutó el operativo y luego se convirtió en arrepentido. Hauque describió al Palacio Duhau —donde Piccirillo y Cirio se casaron— como el epicentro físico de estas operaciones, un lugar donde los bolsos y los maletines eran una presencia cotidiana.
Hauque aclaró que su participación directa se limitó al préstamo, sin involucrarse en las operaciones con SIRAs ni en el circuito de cambio. Pero lo que lo llevó a hablar no fue la distancia de esa participación, sino el miedo: amenazado con causas armadas y "inconvenientes de todo tipo", describió su aparición televisiva como una póliza de seguro. Confirmó estar a la espera de ser citado judicialmente, sugiriendo que lo dicho en pantalla es apenas el umbral de lo que está dispuesto a revelar.
Francisco Hauque se sentó frente a las cámaras de televisión el viernes pasado con una acusación que atravesaba años de operaciones en la sombra: el expresidente Alberto Fernández, según el financista, no era un espectador de las maniobras irregulares con dólar blue y sistemas de importación, sino un participante activo. "Participaba, como en todos los negocios. Era una de las cajas que él tenía", afirmó Hauque, usando una frase que sugería una red de fondos paralelos alimentada desde la presidencia.
La declaración de Hauque no se limitaba al expresidente. Mencionó a Miguel Ángel Pesce, quien dirigió el Banco Central durante ese período, y a Romina García, inspectora general de supervisión de entidades no financieras del BCRA, a quien describió como alguien que lo había asesorado en estos asuntos. También apuntó a Matías Tombolini, exsecretario de Comercio cercano a Sergio Massa, diciendo que estaba "adentro de esa mesa" en relación con las maniobras de SIRAs —el Sistema de Importaciones de la República Argentina— y operaciones de cambio. Sin embargo, Hauque fue cauteloso respecto de Sergio Massa, el exministro de Economía que supervisaba las áreas vinculadas a los SIRAs, diciendo que no podía asegurar si tenía conocimiento directo de lo que ocurría.
El financista describió el Banco Central con una frase demoledora: "estaba todo podrido, del primero al último". Su narrativa lo colocaba como testigo de reuniones donde escuchaba nombrar al expresidente Fernández, particularmente en encuentros con Elías Piccirillo, el exmarido de la vedette Jésica Cirio. Según Hauque, en esas conversaciones Piccirillo hablaba de acelerar las operaciones antes del cambio de gobierno, diciendo frases como "hay que poner quinta a fondo, hay que darle con todo ahora". Cuando se le preguntó si había dinero que iba directamente hacia Fernández, Hauque respondió afirmativamente, aunque aclaró que nunca lo denunció.
La conexión entre Hauque y Piccirillo era compleja y conflictiva. Hauque había prestado tres millones de dólares a Piccirillo, una deuda que permanecía sin pagar. Según investigaciones judiciales, Piccirillo respondió plantando un arma y un kilogramo de droga en el auto de Hauque con la intención de encarcelarlo y así evadir la deuda. Un policía retirado de la Policía Federal identificado como Carlos Sebastián Smith, apodado "el lobo", participó en el operativo falso y luego declaró como arrepentido. Hauque describió a Smith como alguien que trabajaba como seguridad de Piccirillo y "manejaba" el dinero de las operaciones.
Hauque relató cómo el modelo de negocios le fue presentado inicialmente por Valeria Fernández, auditora externa del BCRA que, según él, manejaba varias agencias de cambio junto a su socio Juan Ignacio Agra. Fernández lo acercó a Juan Pablo Biondi, exsecretario de Medios de la Nación, quien a su vez lo llevó "a gente de arriba", incluyendo a Pesce. El financista describió el Palacio Duhau como el epicentro de estas operaciones, un lugar donde "venían, entraban bolsos permanentemente, era muy habitual ver entrar y salir valijeros, dueños o de bancos". Fue precisamente en ese hotel donde ocurrió el encuentro que terminó en el falso operativo contra Hauque, y también donde Piccirillo y Cirio se casaron.
A pesar de estar en el centro de estas revelaciones, Hauque se distanció de las operaciones específicas con SIRAs y dólar blue, limitando su participación al préstamo de los tres millones de dólares. "No intervine en todo el resto de las operaciones que ellos hacían. No disponía yo de la estructura o del poder político para hacerlo", explicó. También mencionó un video en el que Cirio aparecería contando dólares en ropa interior mientras vivía con Martín Insaurralde, exintendente de Lomas de Zamora, diciendo que era real y que varias personas podían testificarlo.
Lo que llevó a Hauque a hacer estas declaraciones públicas no fue simplemente el deseo de contar la verdad. Bajo custodia y asegurando recibir amenazas sofisticadas, describió su aparición televisiva como "una póliza de seguro de vida". Afirmó que las amenazas provenían de sectores oscuros del poder con acceso a servicios de inteligencia, no simplemente de Piccirillo, aunque reconoció que este último tenía medios económicos. Las amenazas, según Hauque, incluían advertencias de que le "armarían una causa en breve" y que tendría "inconvenientes de todo tipo". Confirmó estar esperando ser citado a declarar para aportar toda la información que posee sobre estas operaciones.
Notable Quotes
Participaba, como en todos los negocios. Era una de las cajas que él tenía— Francisco Hauque, sobre la participación de Alberto Fernández
Mi aparición en televisión era una póliza de seguro de vida— Francisco Hauque, explicando por qué decidió hacer declaraciones públicas
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué decidió hablar ahora, después de tanto tiempo?
Porque tengo miedo. Las amenazas se volvieron sofisticadas, y la única protección que me queda es que todo el mundo sepa lo que sé. Si desaparezco o me pasa algo, al menos quedó registrado.
¿Realmente cree que Fernández estaba directamente involucrado, o solo escuchaba lo que otros le contaban?
Lo que puedo decir es que lo escuché nombrar en esas reuniones. Piccirillo hablaba de él como alguien que recibía parte de los beneficios. Pero no tengo documentos, no tengo pruebas directas. Solo lo que vi y escuché.
¿Por qué no denunció esto antes?
Porque estaba adentro. Yo también participé, aunque fuera prestando dinero. Cuando estás en esa posición, no denuncias. Además, ¿a quién le denuncias si el Banco Central estaba involucrado?
¿Qué tan profunda cree que era la corrupción en el BCRA?
Profunda. Pesce, García, otros. No era una o dos personas. Era un sistema. El Palacio Duhau funcionaba como una oficina paralela donde se movía dinero sin que nadie hiciera preguntas.
¿Tiene miedo de que lo maten?
Sí. Por eso estoy aquí, hablando. Mientras más gente sepa, menos probable es que algo me pase. Es lógica de supervivencia.
¿Qué espera que pase ahora?
Que me llamen a declarar. Que la justicia investigue de verdad. Y que siga vivo para verlo.