En el corazón de Bogotá, Equinix ha invertido 28 millones de dólares para ampliar los cimientos físicos sobre los que descansa la inteligencia artificial en América Latina. La segunda fase del centro de datos BG2 añade 3 megavatios y 550 gabinetes a una instalación ya activa, equipada con refrigeración líquida capaz de concentrar una densidad computacional que el aire frío jamás podría sostener. Este movimiento no es solo una apuesta empresarial: es el reconocimiento de que la geografía, la energía y la conectividad son ahora tan estratégicas como el código mismo.