En un momento en que el clima y los retrasos en el sector energético colombiano estrechan los márgenes de seguridad, EPM activó la ampliación de la Subestación Nueva Esperanza en Soacha, Cundinamarca, reforzando el flujo de electricidad hacia cerca de cuatro millones de personas en el centro-oriente del país. La obra —un segundo banco de autotransformadores de 450 MVA— recuerda que la seguridad energética no se construye solo generando más energía, sino asegurando que esa energía llegue a donde se necesita, cuando se necesita.