En la primera mitad de 2026, el mercado global de procesadores para smartphones se contrajo un 15%, revelando cómo la escasez de chips de memoria no es una crisis pasajera sino una fuerza que redistribuye el poder entre los actores de la industria. Qualcomm y MediaTek, gigantes construidos sobre el volumen masivo del segmento de entrada, cedieron terreno mientras Apple, Samsung y Unisoc encontraron refugio en la demanda premium o en nichos estratégicos. Es el recordatorio de que en tiempos de escasez, la posición en la cadena de valor importa tanto como el tamaño.