Después de doce años de ausencia, el ciclismo español volvió a tener un nombre propio en lo más alto de su carrera más emblemática. Enric Mas, el mallorquín que durante años cargó con el peso de las promesas no cumplidas, cruzó la meta de la Vuelta a España 2026 como campeón, cerrando una sequía que había comenzado a sentirse como una condición permanente. Su victoria no es solo un resultado deportivo: es la recuperación de una certidumbre que una generación entera de aficionados había dejado de esperar.