Las enfermedades cardiovasculares matan más mujeres que hombres en varios países, pero menos del 20% de mujeres latinoamericanas las identifica como principal amenaza de salud. Las mujeres presentan síntomas atípicos como falta de aire, dolor en mandíbula o espalda, retrasando diagnósticos. Factores únicos incluyen complicaciones del embarazo, menopausia temprana y síndrome de ovarios poliquísticos.
Enfermedades cardiovasculares en mujeres: síntomas atípicos y factores de riesgo ignorados
Las mujeres jóvenes que se infartan tienen cuadros más graves y mayor mortalidad
¿Por qué crees que las mujeres no reconocen las enfermedades cardiovasculares como su principal amenaza de salud?
Hay una combinación de factores. Durante décadas, la medicina enfatizó la salud reproductiva femenina—cáncer de mama, cáncer cervical. Eso capturó la atención pública. El cáncer de mama genera miedo visceral. Pero las enfermedades cardiovasculares matan más mujeres cada año. Es un problema de visibilidad y de cómo se ha estructurado históricamente la educación médica.
¿Y los síntomas atípicos? ¿Cómo afectan el diagnóstico?
Cambian todo. Un hombre siente dolor torácico opresivo que se extiende al brazo izquierdo y sabe que debe ir al hospital. Una mujer siente falta de aire, dolor en la mandíbula, malestar general. Puede pensar que es estrés, que es ansiedad. El médico también puede interpretarlo así. El retraso en el diagnóstico es crítico porque el corazón no espera.
Mencionaste que las mujeres jóvenes que sufren un infarto tienen peor pronóstico. ¿Por qué?
No está completamente claro, pero hay varias hipótesis. Una es que el retraso en el diagnóstico es mayor en mujeres jóvenes porque nadie espera que tengan un infarto. Otra es que cuando finalmente llegan al hospital, el daño ya es más extenso. También hay evidencia de que las mujeres jóvenes pueden tener formas más agresivas de enfermedad coronaria.
¿Qué papel juega la menopausia exactamente?
Es un punto de inflexión. El estrógeno protege el corazón de múltiples formas: mantiene los vasos sanguíneos flexibles, ayuda a regular el colesterol, afecta cómo funciona la coagulación. Cuando el estrógeno cae durante la menopausia, pierdes esa protección. Al mismo tiempo, el colesterol malo sube y el bueno baja. Es como si el cuerpo se volviera más vulnerable de repente.
¿Y qué hay de las complicaciones del embarazo? ¿Realmente dejan una marca permanente?
Sí. Una de cada cinco mujeres experimenta algo como preeclampsia o diabetes gestacional. Esos eventos no son simplemente problemas del embarazo. Señalan que el sistema cardiovascular de esa mujer tiene vulnerabilidades. Después del parto, el riesgo de enfermedad cardíaca aumenta para toda la vida. Es por eso que los expertos insisten en que las mujeres que tuvieron complicaciones en el embarazo deben hacer seguimiento médico riguroso después.
¿Qué cambiaría si existiera una ley específica sobre salud cardiovascular femenina?
Permitiría llevar educación a toda la población, no solo a los médicos. Facilitaría programas de detección temprana dirigidos a mujeres. Cambiaría la forma en que se enseña medicina, asegurando que los síntomas atípicos femeninos se reconozcan como señales de alerta. Y crearía recursos para investigación específica sobre cómo la enfermedad cardiovascular se manifiesta en mujeres. Es un cambio de prioridades a nivel de política pública.
Le Pouls
- Casi 9 millones de mujeres mueren anualmente por enfermedades cardiovasculares a nivel mundial
- En Argentina, 56.137 mujeres fallecieron por enfermedades cardiovasculares en 2022, más que los 53.921 hombres
- Menos del 20% de mujeres en Latinoamérica identifica las enfermedades cardiovasculares como su principal amenaza de salud
- Una de cada cinco mujeres experimenta complicaciones durante el embarazo que aumentan el riesgo cardiovascular de por vida
- 275 millones de mujeres fueron diagnosticadas con enfermedades cardiovasculares en 2019
Las enfermedades cardiovasculares matan más mujeres que hombres en varios países, pero menos del 20% de mujeres latinoamericanas las identifica como principal amenaza de salud. Las mujeres presentan síntomas atípicos como falta de aire, dolor en mandíbula o espalda, retrasando diagnósticos. Factores únicos incluyen complicaciones del embarazo, menopausia temprana y síndrome de ovarios poliquísticos.
Casi 9 millones de mujeres mueren anualmente por enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte femenina global. Expertos advierten sobre síntomas atípicos, factores de riesgo únicos y el impacto de la menopausia.
Casi nueve millones de mujeres mueren cada año por enfermedades del corazón. No es una cifra abstracta. Es la principal causa de muerte entre las mujeres en todo el planeta, según la Federación Mundial del Corazón. Y sin embargo, en América Latina, menos de una de cada cinco mujeres identifica las enfermedades cardiovasculares como su amenaza de salud más grave. Muchas temen más al cáncer de mama o a la violencia. Esta brecha entre la realidad y la percepción es donde comienza el problema.
En 2019, 275 millones de mujeres vivían con diagnóstico de enfermedad cardiovascular. En Argentina, Chile y Uruguay, encuestas recientes mostraron que la mayoría de las mujeres no reconocen estas enfermedades como su principal riesgo. Los expertos de la Federación Argentina de Cardiología señalan que en los países occidentales existe una identificación inadecuada: se ve la enfermedad cardíaca como un problema de hombres. Pero los números cuentan otra historia. En 2022, en Argentina fallecieron 56.137 mujeres por enfermedades cardiovasculares, comparado con 53.921 hombres. Más de la mitad de esas muertes femeninas fueron por infarto o cardiopatía isquémica. Y lo más preocupante: las mujeres jóvenes que sufren un infarto tienen peor pronóstico y mayor mortalidad que los hombres de su edad.
Parte del problema radica en cómo se manifiesta la enfermedad. Los hombres suelen experimentar el dolor torácico clásico, opresivo, que se extiende hacia el brazo izquierdo. Las mujeres, en cambio, presentan síntomas atípicos que son más fáciles de pasar por alto: falta de aire, malestar general, dolor en la mandíbula, la espalda o el estómago. Estos síntomas diferentes retrasan la consulta médica y, por lo tanto, el diagnóstico y el tratamiento. Existe además un sesgo de género en la forma en que los médicos identifican y atienden la enfermedad coronaria en mujeres, lo que actúa como barrera adicional para la prevención.
Los factores de riesgo cardiovascular en mujeres van más allá de lo que se conoce convencionalmente. Sí, están la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes, el sobrepeso, el tabaquismo y la inactividad física. Pero hay otros que afectan específicamente a las mujeres: la depresión, el estrés crónico, las enfermedades autoinmunes y los efectos cardiotóxicos de ciertos tratamientos oncológicos. Hay factores únicamente femeninos: la edad de la primera menstruación, el síndrome de ovarios poliquísticos, la insuficiencia ovárica prematura, la menopausia temprana, los tratamientos hormonales. Y están los eventos adversos del embarazo. Una de cada cinco mujeres experimenta complicaciones durante el embarazo—preeclampsia, diabetes gestacional, parto prematuro, bebé de bajo peso—y estas complicaciones dejan una marca permanente en la salud cardiovascular, aumentando el riesgo de enfermedad cardíaca para el resto de la vida.
La menopausia amplifica el riesgo de manera significativa, especialmente si ocurre antes de los 40 o 45 años. Durante este período, el cuerpo experimenta cambios hormonales profundos. El colesterol LDL—el colesterol malo—aumenta, mientras que el colesterol HDL—el bueno—disminuye. Los triglicéridos y otras grasas en la sangre se elevan. Estos cambios favorecen la aterosclerosis y la enfermedad coronaria. Además, los niveles de estrógeno caen drásticamente. El estrógeno tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular: beneficia los vasos sanguíneos, el metabolismo de los lípidos y la función plaquetaria. Sin él, el riesgo se dispara.
Los expertos de la Federación Argentina de Cardiología subrayan que la falta de conciencia sobre el riesgo cardiovascular en mujeres tiene raíces profundas. Durante años, la medicina ha puesto énfasis en la salud reproductiva femenina: cáncer de mama, cáncer cervical. Esto ha desviado la atención de otras condiciones graves. El cáncer de mama, en particular, genera miedo y ansiedad, lo que refuerza su posición en la mente pública como la amenaza principal. Pero las enfermedades cardiovasculares matan más.
La solución requiere múltiples frentes. Las mujeres necesitan estar conscientes de su riesgo personal y entender que aumenta con la edad, especialmente en la menopausia. Necesitan adoptar estilos de vida saludables: dieta equilibrada baja en grasas saturadas y azúcares, ejercicio regular, peso saludable, sin tabaco. Deben controlar activamente los factores de riesgo a través de medicación, dieta y ejercicio. Necesitan conocer los síntomas atípicos que pueden indicar un problema cardíaco. Deben someterse a exámenes periódicos: medición de presión arterial, análisis de sangre para colesterol y glucosa. Y necesitan apoyo emocional y técnicas de manejo del estrés, porque la ansiedad y la depresión contribuyen al riesgo cardiovascular. Los expertos insisten en que las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse si se detectan a tiempo. Esa es la clave. Y para que esto suceda a escala poblacional, reclaman legislación específica sobre salud cardiovascular femenina que lleve este conocimiento a toda la población y permita detectar y prevenir estas enfermedades antes de que causen muerte o discapacidad.
Citations marquantes
Las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse si las detectamos a tiempo: es ahí donde está la clave— Federación Argentina de Cardiología
A las mujeres más jóvenes que se infartan les va peor y tienen cuadros más graves y mayor mortalidad— Dra. Mildren del Sueldo, Directora de Mujeres en Rojo Argentina