En los confines del litoral gallego, entre Mañón y Ortigueira, una instalación que lleva casi tres décadas convirtiendo el viento en electricidad inicia una profunda transformación. Endesa desmonta cuarenta aerogeneradores para levantar en su lugar cuatro máquinas de nueva generación, con una inversión de 36,3 millones de euros y el respaldo de fondos europeos NextGenerationEU. El gesto no es solo técnico: es una apuesta por la continuidad de lo que ya existe, por alargar la vida útil de los componentes retirados y por anclar el empleo y la formación en el territorio que acoge la energía que p