En el cuartel ucraniano donde los robots kamikazes reemplazan a los soldados

Los robots suicidas minimizan bajas humanas directas al reemplazar infantería en asaltos, aunque operadores y soldados siguen expuestos a contraataques con drones enemigos.
El robot está muerto. Lo acaba de destruir un dron ruso
Un operador ucraniano ve cómo su máquina de combate es destruida en tiempo real durante una misión contra posiciones rusas.
Mark

¿Por qué una brigada ucraniana decide reemplazar soldados con máquinas en lugar de simplemente enviar más tropas?

Mimi

Porque Ucrania no tiene más tropas. Rusia tiene una ventaja numérica abrumadora. Un robot puede hacer el trabajo de una escuadra completa sin que muera nadie si lo destruyen. Es matemática de supervivencia.

Mark

Pero los operadores siguen en peligro, ¿verdad? Están en un búnker viendo pantallas cuando un dron ruso destruye su máquina.

Mimi

Exacto. El riesgo se redistribuye, no desaparece. Pero hay una diferencia: un operador puede controlar múltiples robots en una semana. Un soldado solo puede ser un soldado. La máquina es reemplazable; el soldado no.

Mark

¿Qué significa que un robot haya "capturado" soldados rusos? ¿Cómo funciona eso?

Mimi

El robot llega al búnker, los rusos ven que están rodeados por una máquina armada, se rinden, y el robot los escolta de vuelta. Es absurdo y real al mismo tiempo. Nadie esperaba que esto fuera posible hace un año.

Mark

Rusia dice que está rezagada tecnológicamente. ¿Es verdad o es propaganda?

Mimi

Es verdad. Tienen más soldados, más artillería, pero no tienen la capacidad de producir y desplegar robots a esta escala. Ucrania está fabricando cincuenta mil máquinas este año. Rusia no tiene esa infraestructura.

Mark

¿Cuánto tiempo puede durar un robot en combate?

Mimi

Los kamikazes, por definición, una sola misión. Los que tienen ametralladoras, tal vez un mes si tienen suerte. Hay excepciones que duran años, pero son raras. Son máquinas de guerra desechables.

Mark

¿Qué pasa cuando Rusia desarrolle sus propios robots?

Mimi

Entonces la guerra se vuelve completamente diferente. Máquinas contra máquinas, operadores contra operadores. Los soldados se convierten en supervisores de máquinas. Eso ya está empezando a suceder.

  • La NC13 produce hasta 30 robots kamikazes mensuales, completando 2.000 horas de misiones en dos meses
  • Ucrania planea fabricar 50.000 vehículos terrestres no tripulados en 2026, el doble del año anterior
  • Un robot de la NC13 capturó dos soldados rusos tras destruir su búnker, un hecho considerado inédito en conflictos armados
  • El uso de robots terrestres se duplicó en cinco meses: de 7.500 misiones en enero a más de 14.000 en mayo

La NC13 ensambla hasta 30 robots kamikazes mensuales equipados con minas antitanque o explosivos, realizando 2.000 horas de misiones en dos meses. Los UGV ucranianos han capturado posiciones rusas y mantenido defensas durante semanas, representando un cambio táctico inédito en conflictos armados modernos.

La brigada NC13 ucraniana fabrica y despliega vehículos terrestres no tripulados (UGV) como armas de combate, minimizando bajas humanas. Ucrania planea producir 50.000 máquinas este año para compensar desventaja numérica frente a Rusia.

En el noreste de Ucrania, bajo tierra, existe un cuartel tan discreto que podría confundirse con cualquier otro búnker de campaña. Pero lo que distingue a la NC13, una agrupación de la 3.ª Brigada de Asalto Independiente, es lo que construye en sus talleres: máquinas de guerra sin conductor que avanzan hacia posiciones enemigas cargadas de explosivos, reemplazando soldados en las misiones más letales.

Govorun, ingeniero de cuarenta años, dirige el garaje donde se ensamblan estos vehículos terrestres no tripulados. Es un espacio modesto, apenas una estructura de madera con mesas improvisadas sobre cajas de embalaje. Mientras trabaja con sus compañeros, señala un problema recurrente: fibra óptica de drones aéreos se enrolla en las ruedas de los robots, atascándolos junto con el barro. Muestra un neumático cuyo eje está aprisionado por cientos de filamentos. Es el tipo de detalle que define la guerra moderna en Ucrania, donde la tecnología avanza tan rápido que los problemas de ingeniería se resuelven sobre la marcha.

Hasta septiembre del año anterior, la NC13 solo preparaba robots para tareas logísticas. Ahora todos son kamikazes. Govorun precisa que producen hasta treinta por mes. Estos artefactos sobre ruedas pueden recorrer varias decenas de kilómetros, hasta un máximo de cincuenta. Algunos portan una mina antitanque; otros van equipados con hasta medio centenar de kilos de explosivo. La agrupación fue creada en 2024 por su comandante, Mykola Makar Zinkevych, y su lugarteniente Bar, un abogado de veintitrés años que se unió al ejército cuando Rusia lanzó la invasión general en 2022.

Bar recuerda cómo sus máquinas capturaron una posición rusa el verano pasado de una manera que él considera inédita en la historia de los conflictos armados. Enviaron un primer robot con una mina antitanque de treinta kilos para volar el búnker. Tras la explosión, mandaron un segundo vehículo. Cuando entraba en lo que quedaba del refugio, los operadores vieron un cartel: "Queremos rendirnos". El robot capturó a dos soldados rusos y los condujo hasta las tropas ucranianas. Otro robot de la NC13, equipado con ametralladora, mantuvo una posición durante cuarenta y cinco días el invierno pasado. Entre setenta y cien robots kamikazes se despliegan cada mes desde esta unidad. En los dos meses anteriores a junio, sus máquinas completaron dos mil horas de misiones.

Ucrania se ha convertido en un país líder en el diseño y fabricación de estos vehículos, intentando compensar con tecnología la desventaja evidente que tiene en número de soldados frente a Rusia. El país planea producir cincuenta mil máquinas este año, el doble de las fabricadas el año anterior, aunque sigue siendo una fracción del número de drones aéreos que genera el ejército local, estimado en siete millones. El Ministerio de Defensa ucraniano reportó en junio que el uso de robots terrestres se duplicó en apenas cinco meses: en enero realizaron más de siete mil quinientas misiones; en mayo superaron las catorce mil. El número de unidades que utilizan equipos terrestres aumentó de ciento diecisiete a doscientas treinta.

A finales de junio, el Ministerio de Defensa informó sobre un nuevo sistema de ataque sin precedentes que combina vehículos terrestres no tripulados, drones aéreos y un número reducido de militares. Este enfoque está dando resultado en el sur, en la región de Zaporiyia, donde se ha liberado territorio significativo desde febrero gracias a estas nuevas unidades. Hace poco, otra unidad del ejército envió un robot con ametralladora hasta la península de Kinburn, en la provincia de Jersón, combinando su traslado con un dron marino que lo acercó hasta la costa. El vídeo difundido por la 123.ª Brigada de Defensa Territorial muestra al vehículo llegando a la playa y disparando contra una posición rusa. Los militares aseguraron que era la primera misión de combate conocida con este formato en todo el mundo.

Rusia ha reconocido el desafío. El canal ruso de Telegram Dos Comandantes, especializado en la guerra de Ucrania, admitió el ingente avance de las capacidades de ataque de los robots ucranianos. "Estamos muy rezagados tecnológicamente: luchamos con personas y ametralladoras soviéticas contra drones robóticos con inteligencia artificial", afirmó el canal. Para Yuriy Poritskyi, directivo de Devdroid, una de las fábricas que abastece a la NC13, al principio los robots eran motivo de burla entre algunos uniformados por su escasa velocidad. Pero cuando los drones aéreos rusos Rubicón aparecieron en la zona, esos mismos camiones militares que los superaban fueron incendiados. Ahora todos quieren un robot; nadie quiere un camión que será objetivo de los drones FPV.

La vida de estos vehículos sigue siendo corta. Los robots suicidas no regresan de su misión por definición. Los que portan ametralladoras rara vez sobrepasan el mes de existencia. Hay excepciones: Rocky, un robot logístico de la NC13, lleva dos años en servicio. La 79.ª Brigada de Asalto Aerotransportada difundió la historia de Abuelo, un robot que sobrevivió a cerca de cincuenta misiones durante más de un año, transportó diecinueve toneladas de carga y superó tres ataques con drones FPV y explosiones de minas antipersonales. En la guerra de Ucrania, cada vez son más las máquinas que luchan contra máquinas, reemplazando poco a poco a los seres humanos. Los operadores de la NC13 habían preparado un ataque con un robot kamikaze contra una posición rusa cuando, a las dieciséis cincuenta y seis, una sombra irrumpió en la imagen de la cámara del vehículo con una celeridad inusitada, antes de que la transmisión se cortara. El militar ucraniano elevó los brazos y soltó un insulto. "El robot está muerto. Lo acaba de destruir un dron ruso", explica Disney, el portavoz de la unidad.

Enviamos un primer UGV con una mina antitanque de 30 kilos para volar el búnker. Tras la primera explosión, mandamos a un segundo UGV y cuando entraba en lo que quedaba del refugio vimos un cartel que decía: 'Queremos rendirnos'.
— Bar, lugarteniente de la NC13
Estamos muy rezagados tecnológicamente: luchamos con personas y ametralladoras soviéticas contra drones robóticos con IA
— Canal ruso Dos Comandantes
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