En Cuba, donde el Estado exige papeles para abrir un negocio pero no ofrece protección cuando ese negocio es destruido, una emprendedora llamada Jenni Lucas encontró sus estantes vacíos y su futuro endeudado. Su denuncia no es solo el relato de un robo: es el espejo de un sistema en el que los pequeños empresarios privados existen en un limbo legal, visibles para la burocracia pero invisibles para la justicia. En un año en que los delitos documentados en la isla crecieron un 115 por ciento, su advertencia a la diáspora —no inviertas en Cuba— lleva el peso de quien aprendió esa lección con todo
Emprendedora cubana denuncia saqueo de negocio y advierte a la diáspora: «No hagan negocio en Cuba»
La emprendedora sufrió pérdida total de su negocio, quedó endeudada por mercancías de terceros robadas, y se vio sin ingresos ni protección legal.