En julio de 2026, Brasil reveló una economía que avanza con paso más vacilante de lo esperado: apenas 58.568 empleos formales fueron creados —menos de la mitad de las proyecciones— mientras la morosidad de préstamos personales trepó al 7,8%, su nivel más alto desde 2009. Este doble tropiezo no es solo una cifra estadística; es el reflejo de millones de hogares que cargan deudas históricas en un entorno de tasas de interés elevadas y finanzas informales en expansión. Para el presidente Lula, que busca la reelección, el momento recuerda que las economías, como las mareas, no siempre responden a
Empleo brasileño se desacelera y morosidad de préstamos toca máximo desde 2009
El endeudamiento de millones de hogares brasileños alcanza máximos históricos, afectando el poder adquisitivo y la estabilidad financiera de las familias.