Emogg Analytics mide las emociones del público con IA y neurociencia para que las empresas afinen su rendimiento

Medir cuándo una audiencia se interesa y qué lo provoca
La pregunta que llevó a Edgar Sanjuán a fundar Emogg Analytics tras trabajar en Visual Thinking.
Mark

¿Qué hace exactamente Emogg Analytics?

Mimi

Mide cómo reacciona un público en tiempo real, con IA y neurociencia, y entrega a la empresa un informe con propuestas para mejorar resultados. Hoy se centra en eventos.

Mark

¿Por qué cambiaron de los videojuegos a los eventos?

Mimi

Los pulsómetros resultaron farragosos de distribuir. En 2024, por consejo de amigos del sector de eventos, desarrollaron una herramienta específica.

Luke

Ojo con la privacidad: que no se guarden imágenes ni haya biometría es lo que afirma el fundador. El texto no menciona una verificación externa.

Mark

¿Y qué midieron en el Mobile World Congress?

Mimi

Flujo de personas, tiempos de permanencia, momentos de mayor afluencia e indicadores cognitivos emocionales.

Luke

Pero no sabemos qué resultados concretos obtuvieron ni si los clientes mejoraron algo gracias a los informes.

Mark

¿Cómo van las cuentas?

Mimi

Facturaron 103.000 euros con 28 pruebas comerciales y siete empleados. Esperan 60 licencias anuales y casi 500.000 euros de caja.

Luke

Eso último es una previsión de la propia empresa, no un resultado. Y la inversión inicial aparece con una errata en el original.

  • Tras un primer intento fallido con pulsómetros, la firma reorienta su negocio hacia los eventos y apuesta por una herramienta que ya ha sido probada en ferias como el Mobile World Congress.
  • La tecnología despierta una tensión evidente entre la promesa de medir emociones en tiempo real y la sensibilidad de unos datos que, según la empresa, no guardan imágenes ni recurren a biometría.
  • Con siete empleados y una facturación de 103.000 euros el año pasado, la compañía sale a buscar clientes con un modelo de licencia anual y con la meta de llegar a 60.
  • El gran reto es demostrar un impacto real; si lo consigue, la previsión de cerca de 500.000 euros de caja este año podría confirmar que la emoción también es un activo medible.

En un mundo donde cada gesto y cada mirada de una audiencia se pierde en el aire, Edgar Sanjuán quiso dar forma a una pregunta que nació entre dibujos y reuniones: qué hace que una persona se interese, se distraiga o se conmueva. De esa inquietud surgió Emogg Analytics, una startup española que combina inteligencia artificial y neurociencia para leer reacciones emocionales en tiempo real y convertirlas en informes para empresas. Su camino, marcado por un tropiezo inicial con los videojuegos y los pulsómetros, la ha llevado hoy a los eventos, donde busca demostrar que lo que sentimos también puede medirse sin invadir lo que somos.

Edgar Sanjuán trabajaba en una empresa de Visual Thinking, dibujando las ideas que salían de reuniones estratégicas, cuando se preguntó algo que los dibujos no podían responder: cuándo una audiencia se interesa o se aleja, y qué lo provoca. Era 2017, y de esa inquietud nació Emogg Analytics, una startup que hoy interpreta las reacciones de las personas para ofrecer informes a empresas.

El proyecto tardó en tomar forma. Con el apoyo de expertos en psicología deportiva y en inteligencia artificial, y una inversión inicial de 337.000 euros, la firma puso en marcha un software que analiza el impacto emocional y propone mejoras para los resultados empresariales. Sanjuán insiste en que no se guardan imágenes, no se hace biometría y se respetan los controles jurídicos.

Al principio, la pandemia impulsó el foco en los videojuegos y en medir las sensaciones de los gamers. Probaron con pulsómetros, pero repartir los aparatos resultó tan complicado que el intento fracasó. Lo que sí funcionó fueron algunos proyectos con el videojuego de LaLiga.

El giro llegó en 2024, impulsado por amigos del fundador vinculados a la organización de eventos. Su primera gran prueba fue el stand de Telefónica en el Mobile World Congress, donde midieron el flujo de personas, los tiempos de permanencia y los picos de atención. Hoy el software ofrece nueve indicadores, aunque en laboratorio llegan a quince, y adapta la medición al tamaño de la sala.

El año pasado la compañía, con siete empleados, realizó 28 pruebas comerciales que le dejaron 103.000 euros de facturación, con algunas actuaciones puntuales en Guatemala, Hungría y el Reino Unido. Ahora apuesta por licencias anuales, con el objetivo de alcanzar 60 clientes y casi 500.000 euros de caja este año.

Edgar Sanjuán trabajaba en una empresa de Visual Thinking, donde resumía en dibujos los conceptos que salían de reuniones estratégicas, cuando empezó a preguntarse algo que los dibujos no respondían: en qué momento una audiencia se interesa más o menos, y qué provoca ese interés. Era 2017. Aquella inquietud es el origen de Emogg Analytics, la startup que hoy fundó y que interpreta las reacciones de las personas en tiempo real para elaborar informes dirigidos a empresas.

Ese mismo año Sanjuán empezó a trabajar con Richi Serrés, especialista en psicología deportiva y gestión emocional que asesoraba a deportistas de élite, y le confesó su idea. Según cuenta, Serrés no terminó de verlo claro. El empujón llegó en 2020, cuando conoció a Mario Enjuanes, consultor y especialista en inteligencia artificial, que le dijo que todo era posible.

Con una inversión inicial de 337.000 euros (la cifra aparece escrita como 337.00 en el texto original) y el apoyo de Serrés, del golfista Alejandro Larrazábal y de la empresa Labraxnemo, pusieron en marcha el software. Se mueve entre la IA y la neurociencia: analiza el impacto emocional y después genera un informe con propuestas para mejorar los resultados empresariales. Sanjuán subraya que una tecnología tan sensible está sometida a controles jurídicos y asegura que no se guardan imágenes, no se hace biometría y no se vulnera la privacidad de las personas.

El arranque coincidió con la pandemia, cuando el videojuego ganaba terreno, así que el primer objetivo fue medir las sensaciones de los gamers para mejorar su rendimiento. Empezaron con pulsómetros, tras valorar un estudio que vinculaba los estados mentales y emocionales con el pulso cardiaco. Según Sanjuán, el intento fracasó por lo farragoso de distribuir los aparatos, aunque sí realizaron algunos proyectos exitosos con el videojuego de LaLiga.

En paralelo, amigos del fundador muy ligados a la organización de eventos le animaron a probar allí su solución. En 2024 decidieron cambiar de rumbo y desarrollaron una herramienta para ese sector, que ahora es su principal foco de negocio. Su plataforma de lanzamiento fue el stand de Telefónica en el Mobile World Congress, donde midieron el flujo de personas, los tiempos de permanencia, los momentos de mayor afluencia y distintos indicadores cognitivos emocionales.

El software cuenta por ahora con nueve indicadores, aunque en laboratorio tienen hasta 15. Evalúan, entre otros aspectos, la predisposición de la atención, la seriedad, la aversión o el impacto emocional. Si en la sala hay menos de 50 personas, la medición puede hacerse con el teléfono móvil; si la audiencia es mayor, se usa un software descargado en el terminal o un soporte técnico.

La empresa, con siete empleados, realizó el año pasado 28 pruebas comerciales que le reportaron una facturación de 103.000 euros, con actuaciones internacionales puntuales en Guatemala, Hungría y el Reino Unido. Ahora busca clientes mediante un modelo de licencia anual. Sus previsiones son llegar a 60 clientes con licencia y obtener una caja de casi 500.000 euros este año.

No se guardan imágenes, ni hacemos biometría, no vulneramos la privacidad de las personas.
— Edgar Sanjuán, fundador de Emogg Analytics
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