En el corazón de una de las rutas marítimas más vitales del mundo, Emiratos Árabes Unidos cerró el martes todas sus puertas comerciales y financieras con Irán tras el impacto de dos misiles balísticos en sus aguas territoriales. Abu Dabi respondió con una medida económica de gran alcance mientras mantenía, con deliberada ambigüedad, su retórica de diálogo abierto. El episodio no es solo una disputa bilateral: es un nudo donde convergen el bloqueo diplomático entre Washington y Teherán, la fragilidad del estrecho de Ormuz y la geometría cambiante de las alianzas en Oriente Medio.