Elísabet Benavent: «Escribo entretenimiento y me enorgullezco de ello»

Escribo entretenimiento, y es algo de lo que me enorgullezco
Benavent rechaza los prejuicios contra la literatura romántica y defiende su valor como creación artística legítima.
Mark

¿Por qué crees que Netflix no necesita grandes estrellas para promocionar tus adaptaciones?

Mimi

Porque el público viene por la historia, por el universo que he creado. Netflix entiende que yo soy el gancho, no un actor de moda. Eso es un privilegio que reconozco.

Mark

Solo el tres por ciento de quienes ven tus series leen tus libros. ¿Eso te preocupa o te emociona?

Mimi

Me emociona. Significa que tengo noventa y siete por ciento de potencial. Las series son una puerta de entrada. Muchos llegan a los libros después de ver la adaptación.

Mark

Dices que escribes entretenimiento. ¿Por qué sientes la necesidad de defenderlo?

Mimi

Porque hay un prejuicio profundo contra lo que vende bien, especialmente si es escrito por mujeres o si trata sobre amor. Se asume que si entretiene, no puede ser serio. Es falso.

Mark

¿Qué te dijeron cuando empezaste a publicar?

Mimi

Condescendencia. Paternalismo. Como si escribir historias de amor fuera algo menor. A los cuarenta y dos años sigo escuchando eso, y es absurdo.

Mark

¿Alguna vez has pensado en escribir algo que no sea comedia romántica?

Mimi

Claro. Quiero escribir un guion original. Pero cada año me sale algo que no sé rechazar. Soy mi propio obstáculo.

Mark

¿Qué esperas de la siguiente generación de escritoras?

Mimi

Que no tengan que responder las preguntas tontas que yo he respondido. Que escriban lo que quieran sin justificarse.

  • Más de cinco millones de ejemplares vendidos y más de veinticinco libros publicados en poco más de una década
  • Cuarta adaptación de Netflix: Toda la verdad de mis mentiras se estrena el veintiocho de agosto
  • Solo el tres por ciento de espectadores de sus series son lectores de sus libros
  • Las adaptaciones han abierto mercados en Italia, Francia y el mundo anglosajón

Benavent ha vendido más de cinco millones de ejemplares y ve cómo Netflix adapta sus novelas sin necesidad de grandes estrellas, siendo ella misma la atracción principal. Solo el 3% de espectadores de sus series son lectores de sus libros, lo que representa un potencial de 97% de nuevos lectores y ha abierto mercados internacionales.

La autora de éxito Elísabet Benavent estrena su cuarta adaptación en Netflix con 'Toda la verdad de mis mentiras' y reivindica con orgullo la comedia romántica frente a prejuicios sobre literatura de consumo.

Elísabet Benavent no necesita que Netflix reclute actores de renombre para promocionar sus historias. Ella es la estrella. Con más de cinco millones de ejemplares vendidos y más de veinticinco libros publicados en poco más de una década, la autora de cuarenta y dos años ha construido una carrera que desafía las categorías tradicionales de la literatura. El viernes veintiocho de agosto llega a la plataforma su cuarta adaptación: Toda la verdad de mis mentiras, una miniserie que sigue a un grupo de amigos en una caravana rumbo a un camping para celebrar la despedida de soltera de una de ellas. En el centro está la relación entre Coco y Marín, compañeros de piso desde hace años, mientras sus contradicciones y secretos emergen bajo el sol de verano.

Benavent atribuye su éxito inicial a una combinación de oportunidad y timing. En los zapatos de Valeria, su primer libro autopublicado, fue descubierto por una editorial que la fichó, y luego se convirtió en la primera serie que Netflix adaptó de su obra. Desde entonces, la plataforma ha llevado a pantalla Fuimos canciones como película y Un cuento perfecto como miniserie. Ahora, con esta cuarta adaptación, su nombre es prácticamente sinónimo de contenido romántico en streaming. Itziar Manero, Daniel Ibáñez, Lucía de la Fuente, Clara Sans, Brays Efe y Ricardo Gómez conforman el elenco de esta historia que, según Benavent, captura la esencia de los veranos: el sonido de las cigarras, el olor a mar y protector solar, y las mentiras que guardamos para mantener la paz.

En cada proyecto, Benavent ejerce como productora ejecutiva, un rol que dice aún está aprendiendo a dominar. Aunque tiene formación audiovisual, nunca la ha ejercido profesionalmente, y reconoce los límites de su conocimiento. Por eso delega la escritura de guiones a Marina Pérez y Montaña Marchena, las mismas guionistas con las que ha trabajado desde la segunda temporada de Valeria. Participa en todas las decisiones, pero entiende que cada medio tiene sus propias necesidades y limitaciones. La literatura, sostiene, lo sostiene todo, pero la producción audiovisual requiere compromisos que ella no está dispuesta a hacer en su escritura original. No permitirá que el proceso de adaptación la corte las alas cuando está creando.

La relación entre literatura y plataformas de streaming vive un momento de expansión. Benavent rechaza la idea de que el romance esté viviendo un resurgimiento; para ella, el género nunca ha estado en declive. Lo que ha cambiado es la visibilidad que las plataformas le otorgan, similar a cómo antes priorizaban misterio, thrillers o novela negra. Es una relación simbiótica: las plataformas necesitan contenidos, los autores necesitan lectores. Todos ganan. Lo que sorprende es que solo el tres por ciento de quienes ven sus series son lectores de sus libros, lo que significa que el noventa y siete por ciento restante representa potencial de nuevas audiencias. Sus libros experimentan repuntes de ventas alrededor de los estrenos televisivos, especialmente en las semanas previas, y las adaptaciones han abierto mercados donde sus novelas aún no se habían traducido: Italia, Francia, el mundo anglosajón.

Benavent defiende con orgullo la comedia romántica, un género que en ciertos círculos se considera literatura de segunda categoría. Señala que esta división entre alta y baja cultura existe en todas las disciplinas artísticas. Cuando algo vende más de cierto número de ejemplares, se etiqueta como literatura de consumo y, por tanto, de baja calidad. Ella escribe entretenimiento, y lo dice sin disculparse. No hay nada malo en escribir para entretener. Sospecha que el prejuicio proviene de que históricamente el género ha sido asociado con mujeres, creando un gueto de consumo, o porque todo lo relacionado con el amor ha sido tachado de frívolo. Invita a quienes piensan así a leer a Nora Ephron, ejemplo brillante de que la comedia romántica puede abordar temas profundos y complejos.

Ha sentido condescendencia y paternalismo, especialmente de hombres. Ha tenido que responder preguntas como qué opina su padre de lo que escribe, si le cuesta encontrar pareja, o por qué sus personajes hablan como hombres. A los cuarenta y dos años, encuentra estas preguntas particularmente irritantes. Con las mujeres en la literatura, su experiencia ha sido diferente: hay respeto mutuo y compañerismo. También rechaza la etiqueta de placer culpable. Su único placer culpable, bromea, es beber el líquido de las aceitunas. Cantar a Paulina Rubio, Thalía, Raúl y David Civera a pleno pulmón no tiene nada de malo. Existe un clasismo cultural que la sociedad debería examinar más críticamente.

Su próximo desafío es escribir un guion original, una serie o película que no sea adaptación. Cada año se promete apuntarse a clases, pero siempre surge un proyecto laboral que no puede rechazar. Mientras tanto, intenta aprender de forma autodidacta con libros sobre escritura de guion. Reconoce que es arquitecta de su propia desgracia: si no encuentra tiempo, es porque se lo oculta a sí misma.

Si te soy totalmente sincera, creo que tuve un golpe de suerte con Valeria. Uno tiene que admitir a veces que estuvo en el sitio adecuado en el momento adecuado
— Elísabet Benavent
El romance no ha estado en un mal momento jamás. Las plataformas ahora le están dando más visibilidad, igual que antes se ha dado al misterio, los thrillers o la novela negra
— Elísabet Benavent
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