En los cielos de Nueva York, un avión eléctrico del tamaño de un aparato regional se elevó durante 27 minutos, marcando un momento en que la humanidad ensaya, una vez más, rediseñar su relación con el aire y la energía. Heart Aerospace, compañía de origen sueco ahora radicada en Los Ángeles, demostró con su prototipo X1 que la propulsión eléctrica a gran escala no es solo teoría. El vuelo no promete una revolución inmediata, pero sí abre una conversación más seria sobre qué tipo de cielos queremos heredar.