El verano de 2026 ha dejado en España su marca más oscura en el agua: doscientas treinta y nueve vidas perdidas por ahogamiento entre junio y agosto, la cifra más alta de la que se tenga registro. Lo que convierte esta tragedia en algo más que una estadística es la naturaleza silenciosa del peligro: la mayoría de quienes se ahogan no gritan, no agitan los brazos, simplemente desaparecen ante ojos que no saben qué buscar. La pregunta que deja este verano no es solo cuántos murieron, sino cuántos podrían haberse salvado si el conocimiento hubiera llegado antes que el agua.
El verano más letal por ahogamientos: cómo reconocer a alguien en peligro
239 personas fallecieron por ahogamiento en playas, piscinas, pantanos y ríos durante el verano de 2026.